6 de noviembre de 2016

Lucía quiere biberón - Capítulo 1: La Llegada

Lucía llegó a su casa una fría y lluviosa mañana de Noviembre. Llevaba puesto un chubasquero de color amarillo, y  en una mano sujetaba una pequeña mochila y en la otra una muñeca de trapo. Permanecía inmóvil bajo la lluvia mientras el taxista sacaba su equipaje del maletero. Sara, al verla por la ventana, se apresuró a bajar con un paraguas para que la niña no se mojase.
Al llegar al portón desde su sexto piso, Lucía estaba ya más que calada y el taxista la acompañaba hacia la entrada. Sara les abrió la puerta a los dos.
-¿Es usted Sara Blanchett? –le preguntó el hombre.
-Sí, lo soy –respondió.
-Marcus Locknet, encantado –le dijo mientras le estrechaba la mano-. He sido yo quien ha traído a esta encantadora princesita hasta aquí.
Sara le sonrío a Lucía, que no apartaba la vista del suelo. Al ver que la niña no se inmutaba, Sara volvió a mirar a Marcus.
-Ha permanecido callada durante todo el trayecto –le explicó-. Desde que salimos de casa de su madre no ha dicho ni una palabra –miró a Lucía-, que por otro lado es normal.
-Claro –asintió Sara-. Bueno, si queréis ir subiendo…
-Sí, hay que descargar todo esto.
-¿Tienes ganas de ver tu habitación, Lucía? –le preguntó Sara.
La niña no contestó.
Sara y Marcus se miraron.
Sara le dijo que no iban a coger todos en el ascensor con el equipaje así que primero subió ella con Lucía y después los seguiría Marcus.
-Es este, el sexto –le dijo a Sara mientras abría la puerta del ascensor.
Salieron al rellano. Sara la llevó hasta su piso y metió la llave en la cerradura. Le dijo a lucía que entrase mientras ella daba la luz en el interruptor de la derecha.
-Bienvenida, Lucía –le dijo-. Espero que estés tan a gusto como en casa de tu madre.
Inmediatamente pensó que a lo mejor no había sido una buena idea hacer ese comentario.
Le quitó el chubasquero y lo colgó del perchero.
-¿Quieres que llevemos esta mochilita y a tu muñeca a tu habitación?
Lucía no contestó.
Sara estaba bastante incómoda. Sabía que el comienzo iba a ser difícil, pero no contaba con que la niña no dijese ni una palabra. Además, ella no era una total desconocida para su sobrina. Se habían visto varias veces, aunque siempre había sido en la fugaces visitas que le hacía su hermana con ella para pedirle dinero a Sara.
Llevó a Lucía hasta su habitación. El piso de Sara era realmente pequeño. A parte de la habitación donde ella dormía, sólo había otra más que estaba ocupada con todos los trastos que las personas con una casa más grande guardaban en el desván. Sara tuvo que pasar dos días acondicionando ese cuarto para poder acoger a su sobrina.
Era una habitación pequeña. Sara había comprado una cama, un armario y un escritorio. También le había dicho a su amiga Laura que fuera una tarde con ella para ayudarla a pintar. El resultado de todo eso era un cuarto acogedor, con las paredes en verde clarito y con lo imprescindible para una niña de 10 años. Tampoco es que Sara, con su pequeño sueldo de cajera pudiera permitirse más, y con el teatro no ganaba un duro.
Lucía no dio ninguna muestra de que le gustase su nueva habitación. Tampoco de que no le gustase. Simplemente no mudó el gesto.
Sara le colgó su mochila en la silla del escritorio.
-¿Qué quieres que hagamos con tu muñequita? –le preguntó en un tono amable y dulce-. ¿La ponemos en la cama o quieres seguir teniéndola contigo? –Lucía no dijo nada-. ¿Eh? –insistió cariñosamente Sara.
-Cumigo –contestó en voz bajita y sin despegar los labios.
-¿Cómo? –le preguntó Sara con voz amable-. No te he entendido bien, cariño.
-Conmigo –repitió la niña.
Sara sonrió. Era un comienzo. Si Lucía sólo había abierto la boca para no perder a su muñeca debía ser porque ésta significaba mucho para ella. Sara lo tendría en cuenta para más adelante.
Se oyó el timbre. Debía de ser Marcus con las maletas. Y así era. Cuando Sara abrió la puerta, entró con sólo dos pequeñas maletas de equipaje de mano.
-Bueno, pues esto es todo –le dijo-. Me marcho. El asistente social debería venir en un par de días. Traerá los papeles de la adopción y todo. Lo urgente, según me han dicho al recogerla, era sacarla de allí lo antes posible. Ah, y son 70 euros, que no me han pagado.
Sara suspiró. Fue hasta la cocina a por su monedero. Volvió con el dinero y se lo dio al taxista, quien lo contó minuciosamente.
-¿No me va a dar nada por haber subido las maletas?
-¿Pensaba dejar que lo hiciese la niña sola? –contestó Sara con otra pregunta.
-¿No podría haberla ayudado usted?
-Esto no es un concurso de ver quien hace más preguntas, Marcus –le dijo Sara, cansada aunque sorprendida a la vez por la actitud del taxista.
La gente podía ser muy simpática, hasta que llegaba el momento de hablar de dinero. Era una de las cosas que Sara había visto más en su vida, pero no dejaba de enfadarle como la primera vez.
Marcus se encogió de hombros y se dirigió a la puerta.
-¿Ha podido ver a mi hermana en su casa? –le preguntó sin poder contenerse.
-No –respondió Marcus secamente-. A la niña me la ha entregado una vecina.
-Chencha –pensó Sara en voz alta. Había hablado con ella ayer.
-No me dijo su nombre –dijo Marcus. Y salió y cerró la puerta tras de sí.
Sara suspiró y llevó a las maletas hasta la habitación de Lucía. Ella se encontraba sobre la cama, abrazando su muñeca.
-Ya ha subido el taxista tus maletas, ¿quieres que coloquemos tu ropa en el armario? –le dijo alegremente.
Lucía no respondió, pero a Sara ya no le sorprendió. Abrió sus maletas y comenzó a deshacerlas. Dentro, había poca cosa: unas pocas camisetas, dos pares de pantalones pantalones, una falda, unas cuantas braguitas, unos cuantos calcetines… También había dos muñecas de juguete, una toalla… Y un biberón.
Sara lo cogió y se lo mostró a Lucía.
-¿Es tuyo, cielo?
Lucía no dijo nada.
‘Vaya estupidez de pregunta’, pensó. Era evidente que el biberón era suyo. Lo que le sorprendía a Sara era que una niña de 10 años tomase biberón todavía.
-Mami me lo daba –dijo Lucia al ratito-. El bibe.
Típico de su hermana, pensó Sara. Claudia había sido siempre una persona muy vaga. Seguro que era mucho mejor darle un biberón a su hija que enseñarle a beber de un vaso. Pero comparado con la manera que tenía su hermana de educar a sus hijos, el hecho de que Lucía todavía tomase biberón con 10 años era algo anecdótico.
-¿Pero ya eres mayor para el biberón, no? –le preguntó Sara con toda la delicadeza que pudo.
Como respuesta, Lucía se encogió de hombros.
Cuando ya hubo terminado de guardarle la ropa en el armario, lo que le llevó muy poco tiempo, le puso los dibujos en la televisión y fue hasta la cocina. Quería dejarle un tiempo a solas para que se sintiera más relajada y se fuera acostumbrado poco a poco a su nuevo hogar.
Sara se miró la mano y vio que se había traído el biberón hasta la cocina. Lo guardó en un armario, pensando que si podía evitar dárselo, mejor. Lucía ya era muy mayor para tomar biberón.
De pronto sonó el teléfono. Sara lo cogió y era Chencha, la vecina de su hermana. Sólo llamaba para saber si Lucía había llegado bien. Sara le dijo que sí y Chencha empezó con una perorata sobre lo mal que lo había pasado la niña, los malos tratos que había sufrido, las condiciones en las que había tenido que ver a su madre… Se cortaba un poco porque Claudia no dejaba de ser la hermana mayor de Sara, aunque ella estaba acostumbrada a que fuera así desde eran pequeñas.
Claudia tenía 32 años y durante toda su vida había estado dando vueltas de un lado a otro, sin asentarse nunca. En su camino le habían acompañado muchos hombres distintos; distintos y poco recomendables. Los que no le pegaban le daban drogas. Los que no, las dos cosas. Sara y su madre habían tenido que ir más de una vez a recogerla de hospitales con sobredosis que harían que lo de Uma Thurman en Pulp Fiction fuera un simple mareo.
La cosa no cambió cuando tuvo a Lucía. Sara y su madre pensaron que quizá  la llegada de una hija sirviese para que Claudia sentase la cabeza. Nada más lejos de la realidad. Y el hecho de que el padre de la niña no hubiese aparecido nunca tampoco ayudaba mucho. Claudia se sentía sobrepasada por la llegada de un bebé que le daba una responsabilidad las 24 horas del día, y trataba de escaparse de ella recurriendo a las drogas. Se gastaba el poco dinero que ganaba en cocaína, speed, anfetas… Lo que podía pillar. Se olvidaba de pagar el alquiler, lo que hacía que fuera cambiando de casa cada dos por tres. Pedía dinero a su madre. Sara le decía que la ayudase no por ella, sino por la pobre niña que no tenía culpa ninguna de la madre que le había tocado. Finalmente, el último desahucio que vivió Claudia, y el aparecer desnuda en un hospital con una sobredosis mientras Lucía lloraba sola en su casa, hicieron que su madre sufriese un ataque al corazón y muriese.
Durante el funeral, Sara le echó la culpa a Claudia. La acusaba de haber matado a su madre. Y a día de hoy sigue pensándolo. Desde ese día, Sara no había querido saber nada más de su hermana. Aunque seguía interesándose por el estado de su sobrina preguntándoles a las vecinas.
Ahora hacía unos años que parecía que Claudia había dado cierta estabilidad a su vida. Había encontrado a un buen hombre con un trabajo decente y ella estaba terminando un curso de peluquería. Esto había hecho que Lucía pudiear ir durante más de 6 meses al mismo colegio. Sara se alegraba por ella, pero también por su hermana. No dejaba de desearle lo mejor. Los servicios sociales habían levantado un poco la vigilancia sobre ella. Pero un día, Claudia amaneció drogada en la puerta de su casa. Según los vecinos, esa noche habían oído discusión en su casa y después habían visto como Claudia salía corriendo. A la mañana siguiente estaba tirada en la calle, llena de moratones y con una sobredosis de cocaína. Si los moratones se los había hecho su novio o alguien durante esa noche que estuvo fuera, nunca se supo, porque el novio había desaparecido. Sea como fuere, los servicios sociales decidieron que había llegado el momento de quitarle a esa madre la custodia de su hija.
Así fue como Lucía ha acabado viviendo con su pariente más cercano y como Claudia ha terminado interna en un centro de desintoxicación.
La conversación por teléfono con Chencha la había hecho rememorar la vida de su hermana y la dejó bastante mal. En cualquier caso, ahora era ella quien tenía la responsabilidad de criar a Lucía, y lo iba a hacer lo mejor que pudiera.
Llegó al salón y encontró a Lucía donde la había dejado. Le preguntó si le gustaban esos dibujos para entablar conversación, pero la niña contestó con un Sí escueto. A la hora de cenar, Sara le preparó salchichas, que luego metió en un perrito caliente. Pensó que una cena divertida ayudaría a que Lucía se sintiese mejor. La niña se mostró más predispuesta a conversar e incluso intercambiaron un par de frases sobre Detective Conan, una serie anime que les gustaba a las dos. Sara pensó que podría usarla para acercarse a ella. También lo tendría en cuenta.
El problema llegó a la hora de dormir. Sara la acompañó a la habitación y le ayudó a ponerse el pijama. Hasta ahí, todo normal. Pero cuando llegó el momento de meterse en la cama, Lucía permaneció quieta.
-¿No me vas a dar mi bibe? –preguntó tímidamente y poniendo carita de pena.
¡El bibe! Sara se había olvidado del dichoso biberón.
-¿Tu madre te daba el biberón todas las noches? –preguntó.
-Me lo daba para que me lo tomase yo. Uno para desayunar, uno para merendar y otro para dormir.
‘Jesús’, pensó Sara. Ahora veía la relación que tenía Lucía con el biberón. Para ella, tomarse un biberón era lo más normal del mundo. Lo había hecho durante toda su vida.
Teniendo en cuenta que Lucía acababa de llegar a una nueva casa y que todo era nuevo para ella, Sara pensó que lo mejor que podía hacer era darle también un biberón. Cuando ya estuviera acomodada se encargaría de quitárselo.
-¿Con qué te preparaba el bibe mamá, cielo? –le preguntó.
-Con Cola-Cao.
Sara salió de la habitación y se dirigió hasta la cocina. Cogió el biberón del armario y lo llenó de leche. De pronto, se dio cuenta que no sabía cuanta cantidad de leche le había echado pues esas marcas en mililitros que tenía el biberón no le decían nada. Vertió la leche del biberón en un vaso y vio que había echado demasiado. Tiro la leche que sobraba por el fregadero y volvió a verter el contenido en el biberón. Ahora se dio cuenta que no había calentado la leche. Mosqueada consigo misma, aunque también tenía que recordar que era la primera vez que preparaba un biberón, vertió la leche en un vaso y lo metió en el microondas. Al minuto lo sacó y le echó dos cucharadas de Cola-Cao. Lo removió todo con la cuchara y lo vertió de nuevo en el biberón. Ahora sí. Por fin.
Cerró el biberón enroscándole la tetina y fue con él hasta la habitación de su sobrina. Lucía estaba esperando sobre la cama. Cuando la vio aparecer con su bibe, inmediatamente extendió las manos hacia él. Sara le tendió el biberón y Lucía lo cogió enseguida. Se tumbó bocarriba sobre la cama, y cuando ya hubo encontrado la postura, se llevó el biberón a la boca y empezó a chupar de su tetina. Sara la miraba y se le revolvía el corazón. Al contrario de lo que creía que iba a ser un espectáculo humillante el ver a una niña de 10 años tomándose un biberón, Lucía estaba realmente mona. Parecía que había estado tomando biberón toda su vida, y seguro que había sido así. Parecía que el biberón formaba parte ella, como si fuera una proyección de sus extremidades, que había nacido ya sujetando un biberón y llevándoselo a los labios. Era evidente que a Lucía le gustaba su biberón. No era sólo por tomarse la leche ahí, era por el placer de chupar de esa tetina, de acurrucarse junto a él, de estar un buen rato tomándose la leche calentita.
Sara la miraba con ternura. Cuando Lucía terminó, se tiró un pequeño eructo.
-Perdón –dijo enseguida sonrojándose.
Sara no pudo evitar soltar una carcajada. Al poco, Lucía se unió a su risa. Estuvieron las dos riendo juntas un buen rato. Sara paró un momento para ver a su sobrina reír. Le encantaba verla así. Seguro que no había tenido muchos momentos como ese a lo largo de su vida. Cuando Lucía paró, ambas se quedaron mirándose.
-Va, a dormir, guisantito, que ya es tarde –le dijo Sara con una sonrisa.
Lucía se metió entre las sábanas. De pronto, Sara cayó en una cosa.
-Oye, cuando te tomabas el biberón, ¿tu madre te hacía expulsar los gases?
-¿Qué? –se extrañó Lucía.
-Si te daba golpecitos en la espalda para que te tirases eructos.
-No –Lucía parecía confusa-. ¿Eso se puede?
-¡Claro! –exclamó Sara sorprendida. Le extrañaba bastante que Claudia nunca le hubiera hecho expulsar los gases a su hija.
Bueno, en realidad no le extrañaba tanto.
Cogió a su sobrina por las axilas y la sacó de la cama.
-Cuándo te tomas el bibe, ¿te tiras pedetes? –le preguntó.
-¿Cómo lo sabes? –le contestó Lucía con los ojos como platos.
-Porque tu tía es bruja –le dijo sonriendo.
-¿Sí? ¿Eres bruja?
-Sí, pero es un secreto. No se lo puedes decir a nadie.
Lucía hizo el gesto de cerrarse la boca con una cremallera.
Sara pegó a su sobrina a su pecho y le empezó a dar golpecitos en la espalda. Era la primera vez que le tenía que sacar los gases a un bebé. Bueno, Lucía no era una bebé.
Al poco rato, su sobrina eructó.
-¡Uy! –dijo tapándose la boca enseguida.
Sara rio.
-¡No pasa nada, tonta! ¡Para eso te lo estoy haciendo!
Cuando eructó otra vez la dejó sobre la cama.
-¡Sí que he eructado veces! –dijo su sobrina, feliz.
-Tenías muchos gases acumulados, Lucía –le contestó riendo.
-¡Jijiji, debe ser eso!
-Ale, a dormir ya, ¿vale?
-Vale… -contestó ya cerrando los ojos. De pronto, los abrió rápidamente-. ¿Me puedes dar a Peppy?
-¿A quién? –se extrañó.
-A Peppy. Está sobre el escritorio.
¡Ah! Peppy era su muñeca de trapo. Sara la cogió y se la llevó a la cama. Hasta el momento, no había tenido tiempo de observar a la muñeca. Estaba hecha totalmente de trapo y rellenada con arena. Le recordó a la muñeca de Los Mundos de Coraline, sólo que esta llevaba puesto un viejo vestido azul hecho con lo que parecía un paño de cocina viejo. Sara se dijo que en cuanto pudiese, le cosería un vestido mejor a Peppy.
Le dio la muñeca a su sobrina, que la abrazó y se acurrucó junto a ella. Sara la arropó y fue a salir de la habitación.
-Tía Sara –la llamó su sobrina.
Sara se giró.
-Dime, cariño.
-Hacía mucho que no me llamabas así.
-¿Así cómo?
-Guisantito.
A Sara se le revolvió el corazón. ¿Cómo era posible que de alguien como su hermana hubiese salido algo como Lucía?
-¿Te acuerdas de cuando te llamaba así? –le preguntó Sara visiblemente emocionada.
-Sí –contestó Lucía-. Recuerdo que viniste una Navidad cuando vivíamos en Badalona y me regalaste un peluche de cocodrilo gigante.
-¡Es verdad! –exclamó Sara, que de eso no se acordaba-. ¿Y dónde está ahora?
-Mi madre lo empeñó para comprarse unas pastillas para el dolor de barriga.
‘Para el dolor de barriga, seguro’, pensó Sara.
-Bueno, Lucía, ahora sí que ya es hora de dormir, ¿vale?
-¡Vale! –dijo sonriendo. Se dio la vuelta y se tapó con las sábanas-. Buenas noches…
-Buenas noches, cariño –le dijo Sara dulcemente-. Que descanses.
Salió de la habitación, cerró la puerta tras de sí y apagó la luz.

2 de noviembre de 2016

IMPORTANTE!!! LEER!!!

Hola a todas y a todos!
Como me han informado, hay gente que está copiando mis historias y publicándolas en Wattpad. Concretamente han sido dos personas. Una de ellas había publicado Vida de Chris, diciendo que no era de su autoría y que la había sacado de mi blog. He hablado con ella y la ha borrado enseguida.
La otra persona es Juancarlos818. Ha copiado Ady y la está publicando en Wattpad a capítulos, cambiándole el nombre por Ana como si la hubiese escrito él.
Yo escribo estas historias simplemente porque me gusta escribir, no pretendo sacar nada con ellas, y os las ofrezco de manera gratuita  y sin registraros en ningún sitio. Pero cosas como estas hacen que me replantee seguir publicando mis historias. Y digo publicando, porque escribir me encanta y voy a seguir haciéndolo.
No obstante, he avisado a Juancarlos818 de que borre mi historia que ha plagiado inmediatamente. Si el problema persiste, tomaré otras medidas.
Aprovecho para recordaros a todos que mis historias tienen derechos de autor y que cualquier publicación de las mismas sin mi consentimiento será considerado plagio. Intento solucionarlo siempre primero por la vía amable, pero si esta no da resultado, estoy dispuesto a recurrir a todo lo que legalmente esté en mi derecho.
Saludos!
Perdonad, hoy debería haber publicado el capítulo 1 de Lucía quiere biberón, pero con este follón me ha sido imposible.
Gracias a todos por leerme, se os quiere :)

28 de octubre de 2016

Sinopsis de Lucía quiere biberón

Lucía es una niña de 10 años, tímida, que se ve obligada a mudarse con su tía Sara. La hermana de su madre es una chica joven y amable que quiere a su sobrina, pero Lucía, debido a la anterior vida que llevaba, se mostrará algo reticiente con su nuevo hogar. Para hacer frente a este cambio tan drástico en su vida no se separará de su compañero más fiel: su biberón. ¿Cómo reaccionará su tía al descubrir que su sobrina de 10 años sigue tomándose la leche en un biberón?
Lucía quiere biberón es una historia AB/DL situada en un contexto de barrio, de gente humilde que hace lo que puede para llegar a fin de mes donde la pequeña delincuencia no es ajena. Y en medio de todo esto una niña que lo que más quiere en el mundo es su biberón.

En unos días el primer capítulo! :)

La manera de publicar las historias será la misma que siempre: Una entrada con el capítulo nuevo y una página a la que podréis acceder desde el menú superior con la historia completa.


23 de octubre de 2016

Sobre la nueva historia: Lucía quiere biberón

Hola a todas y todos!
Me he demorado en publicar las siguiente historia porque lo que en principio iba a ser una historia de una extensión de Ady está creciendo hasta límites insospechados, lo que ha hecho que tenga que dividirla en capítulos.
Esto no quiere decir que vaya a ser igual de larga que Canción de Leche y Pañales, ni siquiera que Vida de Chris, pero si bastante más extensa de lo que tenía pensado en un momento.
Al principio, tenía intención de publicar sólo una serie de historias cortas en lo que daba forma a la siguiente gran historia larga, pero ahora parece que estas historias serán algo más largas :)
Y cómo no quiero haceros esperar una eternidad para leer Lucía quiere biberón, esta semana publicaré el primer capítulo!
Antes, publicaré una entrada con algunos detalles de la historia para que no os pille de golpe lo que vais a leer.
Espero que disfrutéis mucho leyendo la historia de Lucía y que le cojáis tanto cariño como a Chris, Ady, Jackie o Charlotte^^
Un abrazo a todas y todos!
Permaneced atentos!
Nos leemos :)

1 de octubre de 2016

AB/DL por el mundo

Hola!
El título ha sido sólo un juego de palabras con la cantidad de programas llamados '[Inserte gentilicio] por el mundo'. En España el más famoso es 'Españoles por el mundo', aunque cada comunidad tiene el suyo. En fin, era una gracia ya que últimamente hemos estado hablando de programas de televisión.
Lo siento hehehe
Bueno, veamos. Hoy quiero hacer un poco de publicidad desinteresada sobre dos canales de You Tube sobre AB/DL. Digo publicidad desinteresada porque yo no conozco a ninguno de sus titulares, sólo que me parecen bastante interesantes y además son muy activos, y he pensado que podían interesaros a vosotros.
El primero es el de una chica llamada Binkie Princess (https://www.youtube.com/channel/UCXjq-XsenvGBgzao7rFvU4Q). Esta chica además de ser AB/DL practica también una modalidad relacionada que descubrí hace unos meses llamada DD/LG (Daddy Dom/Little Girl). Consiste en un juego de roles en el que la chica se comporta como una niña pequeña y el chico como el papa severo que la castiga y la premia. Está más enfocada al sexo y es un juego de dominación.
Otro día os contaré más cosas sobre esto, ya que, como os digo, la descubrí hace poco y esta es toda la información que tengo.
En cualquier caso, el canal de Binkie Princess no trata esto, es simplemente la definición que hace la chica. En él podréis ver vídeos AB/DL así como otros sobre su día a día. Merece bastante la pena y la chica sabe como hablarle a la cámara.
Aquí os dejo un ejemplo:
El siguiente canal es de Blond Boy (https://www.youtube.com/user/BlondBoyRyan/feed). Este chico de Canadá sube vídeos sobre sus experiencias y sus viajes siempre desde la perspectiva de un AB/DL. Es bastante inquieto y se nota que le gusta muchísimo lo que hace.
Mirad!
Lo malo malísimo es que están en inglés, pero bueno, con un medio nivel se puede llegar a entender de qué están hablando...
Si conocéis vosotros algún otro canal AB/DL en castellano, dejarlo por los comentarios, porque yo no encuentro ninguno -_-
¿Qué os parecen éstos a vosotros? ¿Conocéis otros?
Abrazos a todas y a todos!
Nos leemos :)

8 de septiembre de 2016

Sobre AB/DL y medios de comunicación:

Hola chicas y chicos!
No sé si todos lo sabéis, pero vivo en España. Aquí el mundo AB/DL no está prácticamente explorado. Y digo 'prácticamente' porque la única vez que hemos visto en los medios de comunicación la aparición de algo relacionado con este nuestro mundo fue el pasado mes de enero en un programa de Cuatro.
El programa en cuestión de se llama Conexión Samanta, y en dicha entrega aparecen varios abdl que narran su vida y las dificultades a las que han tenido que hacerle frente para disfrutar de su afición. No contentos con recalcar durante toda la emisión lo ''raro'' de este mundo terminaron el programa con una entrevista a un psicóloga que decía que si no tratábamos nuestro trastorno con un especialista llegaríamos a tener serios problemas. Hondando aún más, la presentadora se atrevió a preguntar si se tenía que preocupar si algún miembro de su familia es abdl. Claro que sí, amiga, porque si tu cuñado es abdl lo más probable es que quiera someterte cual bebé y te encierre en una cuna. O que tu suegro abdl quiera darte porrazos con su biberón.
Es increíble como en pleno siglo XXI todavía tenemos que aguantar este rechazo por parte de la sociedad y unas burlas y faltas de respeto provocadas por la ignorancia de unas personas que miran pero que no son capaces de ver.
No os molestéis en buscar el programa en cuestión, pues la cadena de televisión lo ha borrado de su página web. No obstante, sí que podéis encontrar algunas partes del mismo en la misma página. Aquí os dejo la entrevista con la ''psicóloga'': Entrevista sobre AB/DL
En otro programa de la cadena Cuatro llamado Un Tiempo Nuevo también vemos que tratan el tema AB/DL, mostrándonos de la misma manera: como unos seres raros marginados (incluidas las personas que cuidan de Adult Babys o de Diaper Lovers) que vivimos en nuestro propio mundo y con graves carencias afectivas.
Hablaba al principio de que vivo en España simplemente porque veo que nuestros hermanos de Latinoamérica van mucho más avanzados en este aspecto. Son muchas más las apariciones de abdl que hay en los medios latinoamericanos que españoles, y ahí son tratados, como mínimo, con respeto.
En fin, que parece ser que esta sociedad todavía tiene mucho que aprender. Me gustaría ver el revuelo que se armaría si la presentadora de Conexión Samanta hubiera dicho '¿Si tengo algún familiar gay me tengo que preocupar?'
Los homosexuales lo han pasado fatal a lo largo de la historia, pero afortunadamente están siendo respetados desde hace algún tiempo como PERSONAS que son, como un Adult Baby o como un Diaper Lover.
Pero el coletivo LGTB por lo menos existe para la sociedad. Nosotros parecemos una especie de secta secreta que, en el caso de la presentadora de Conexión Samanta, podemos atacar a nuestros familiares con biberones o restregándoles nuestro pañal por la cara.
Es tal el desconocimiento que hay sobre este mundo que en el programa de cuatro nos llaman Bebés Adultos/ Amantes del pañal.
Al menos, usar el traductor de Google saben.
Nada más, disfrutad siendo quienes sois.
Un fuerte abrazo!
Con una triste sonrisa desde detrás de mi chupete,
Tony P.

2 de septiembre de 2016

Canción de Leche y Pañales - Agradecimientos

Hola a todas y a todos!
He vuelto!
Me gustaría decir que he pasado un verano relajado y tranquilo, pero me temo que os mentiría. He pasado los 3 últimos meses trabajando en una pizzería, echando casi 11 horas diarias...
En fin, espero que vosotros sí hayáis pasado unas buenas vacaciones, tomando el sol, viajando, yendo a la montaña, aburriéndoos de no hacer nada... Lo que se dice un buen verano.
Pues ahora, preparaos, porque este año tendréis 4 historias ABDL. Eso sí, no serán tan extensas como Vida de Chris o Canción de Leche y Pañales, sino más bien como Ady.
Pero no adelantemos acontecimientos.
De momento, deciros que he vuelto y que aquí os dejo los agradecimientos de Canción de Leche y Pañales!
Ah! Pero no os lo toméis como tal, son unos agradecimientos a todas y a todos por construir conmigo este blog.
Por cierto, la primera de estas 4 historias se llamará Lucía quiere biberón, y verá la luz en Octubre :)




Agradecimientos


Hola a todas y a todos!
En primer lugar: Gracias por leerme!
Es de verdad, y no lo digo para hacer la maldita pelota, que sin vosotras y vosotros, este blog no sería nada. Gracias por compartir conmigo estos ratos escribiendo y leyendo, porque para un autor no hay nada más reconfortante que saber que el público disfruta con sus historias.
Me gustaría darles las gracias a varias personas: En primer lugar, a MigueS84Gaming, por estar siempre al pie del cañón siguiendo cada publicación que hacía. Gracias de corazón.
A Alexis, por ser una lectora recurrente, además de una gran escritora. Os aconsejo que leáis su Historia de un bebé en http://alexismishistorias.blogspot.com.es/.
También están Jeremías Daniel, Anonimo Maga, Gabriel Gallardo, Yael, ALITA28... Unos lectores que han aportado mucho a esta aventura con sus comentarios, expresando su opinión de buen grado (ya fuera mala o buena). Gracias a todos.
A Endodotis, por poner paz cuando servidor estaba recibiendo unos merecidos palos.
A Melany, Daniela y Emily Torres; tres grandes lectoras que me enseñaron que escribir puede ser maravilloso si recibes comentarios como los suyos.
A Sebastián Rojas por sus sinceridad :)
A Ferno91, Felix Alejandro, Mathew y demás lectores que ayudan a construir este blog con sus comentarios. GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS.
A Marta por su paciencia. No me he olvidado de la historia que me pediste. Verá la luz pronto :)
A Kara por sus maravillosas conversaciones sobre literatura.
Seguro que me dejo a muchos... Pido perdón de antemano si me he olvidado de alguien.
Canción de Leche y Pañales ha sido difícil. Ha sido una historia densa con muchos personajes y distintos puntos de vista. Pero no quiero quejarme, yo elegí hacerla así. Quería ofreceros una historia distinta de lo que estamos acostumbrados en el género ABDL. Quería mezclar varios géneros de literatura, pero que el predominante fuera siempre ese marcado por esas siglas que iluminan nuestros ojos cada vez que las vemos: A B D L.
La ''complejidad'' de Canción de Leche y Pañales ha hecho que me demore algunas veces en subir los capítulos. Vuelvo a disculparme, yo sólo quería contaros la mejor historia posible, y cometí el error de publicar el índice antes de estar completamente terminada.
Nada más, quería darles las gracias también al Príncipe Juan de Robin Hood de Disney y el Sr.B de la serie KND, por ser una constante inspiración.
Canción de Leche y Pañales está dedicada a mi cosita risueña, mi koalita. La que mejor cambia el pañal en el mundo. Te quiero, bonita.