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18 de marzo de 2025

Hasta siempre.

Decía Antonio Machado que todo pasa y todo queda, y como él, lo nuestro es pasar haciendo caminos hacia la mar.

Tras casi una década escribiendo historias de las llamadas AB/DL me toca poner punto y final, y con ello al blog. No lo cerraré. Jamás. Mis historias quedarán aquí PARA SIEMPRE, para que todo el mundo que quiera volver a ellas pueda hacerlo, para que este blog siga siendo un rincón seguro de Internet. Yo seguiré por el mundo digital, pero no volveré a publicar ninguna historia aquí. Como os decía, mi camino por la literatura AB/DL ha concluido.

Ha llegado un punto en el que no me siento cómodo ni con esas siglas ni con esa definición. Pero con lo que sí lo estoy es con escribir, con seguir narrando historias sobre personajes, cada vez más alejados de lo que podemos entender dentro de esas siglas. Escribir me da la vida, y desde hace unos años me sentía encorsetado dentro de la literatura AB/DL. Necesito desplegar velas y echarme a la mar. Quién sabe lo que me deparará esta travesía, en tierra firme se está muy seguro, pero mi corazón (y mi mente) me piden liberarme de las ataduras, me piden una aventura, esencialmente.

Necesito seguir evolucionado.

Como escritor, pero lo más importante, como persona.

No reniego de ninguna de estas historias. JAMÁS. Fueron y siempre serán, mis primeros bebés. Estoy muy orgulloso de cada una de ellas. De Chris, Ady, Jackie, Charlotte, Lucía, Annie, Robin, Max y Riley. Os llevaré siempre en el corazón.

Como diría el niño perdido de Hook: Ha sido un juego estupendo.

Pero no desapareceré, mi contacto está aquí: 

iwantmydummy@gmail.com 

Para cualquier comentario que queráis hacerme. A lo largo de estos años he conocido a personitas maravillosas con este blog y no me gustaría perder el contacto, ya que es otra de las cosas más gratificantes que me ha aportado. 

No dejaré de escribir, como os digo, y además en todo lo que está surgiendo de mi cabecita hay siempre un pequeño atisbo del tipo de historias que he escrito durante toda mi vida, ya que algo así no desaparece. Ni quiero que lo haga. Sigo usando chupete, tomando biberón y durmiendo con mis peluches, y lo haré hasta que me muera.

Porque esto es lo que soy.

Porque esto es lo que siempre seré.

Y tú, si quieres, también puedes serlo para siempre.

Porque no hay que avergonzarse. Nunca.

De eso trataba también este blog, cada una de las historias.

De mí, y de ti.

Escribo con lágrimas que caen hasta el chupete, haciendo que la tetina tenga un regusto salado, ya que es muy difícil que las despedidas sean dulces.

Ha sido un placer. Ha sido un honor escribir para vosotrxs.

Cuando tenga mi siguiente libro publicado, lo sabréis.

Pero Tony Prince se acaba con esta última entrada en el blog ‘¡Ponme un pañal!’.


Con la más grande de mis sonrisas detrás de mi chupete,

Tony P.


GRACIAS POR CREER

16 de junio de 2024

Álex lleva pañales - Diario de escritura IV

 Saludos a todxs!

Tiempo ha que no me paso por aquí, sigo leyéndoos a todos y respondiendo a vuestros comentarios, salvo que sean de spam o absolutamente inapropiados siempre obtendréis respuesta :)

Me paso para deciros que Álex lleva pañales sigue evolucionando, y que la historia será publicada en formato físico antes o después. Entiendo que según los plazos será para 2025 o 2026. Una eternidad, sí, pero entre medias espero publicar nuevas historias o ofrecéroslas a todxs, ya veremos si gratis o no. Y si hay que apoquinar algo será una cantidad tan absolutamente irrisoria que servirá solo para disuadir a todos aquellos plagiadores que me han estado tocando las narices durante estos años. ESA y no otra es la razón principal para dejar de publicar historias gratis, ya que me molesta mucho dar lo mejor de mí para una historia AB/DL y ver cómo me la plagiaban en Wattpad o en numerosos blogs que por suerte ya están extinguidos.

Estoy marcándome un nuevo camino alejado de las historias AB/DL, aunque la cabra tira para el monte y siempre siguen apareciendo niños demasiado mayores para seguir usando cosas de bebés. Y creo que eso es algo que siempre marcará mi escritura, ya sea como Tony Prince o con cualquier otro pseudónimo.

Dentro de muy poco tiempo daré este blog por cerrado, pero no lo haré desaparecer. Seguirá siempre existiendo para que podáis acudir a él a leer las historias de Chris, Jackie, Ady, Lucía, Robin y todos esos seres que ya forman parte de mí y a los que quiero con locura. Antes de darlo por cerrado terminaré de arreglar todo el puñetero menú desplegable de una vez, y que podáis así acceder más fácilmente a las historias.

Yo seguiré escribiendo, pero mi evolución por escritor pasa por dejar de lado a todos estos personajes, al menos durante un tiempo. Fantasía, Terror, Ciencia-Ficción.... Son cosas que quiero empezar a probar, pero para eso aún queda. De momento la historia de Álex, que no es ni Fantasía, Terror ni Ciencia-Ficción.... O sí, quién sabe. La adolescencia sigue teniendo un poco de todas esas cosas, y si ya le añadimos que tocas en un grupo de Rock, estás descubriendo tu sexualidad y llevas pañales para dormir, la cosa se acrecenta.

Poquito a poco.

Estoy también con un podcast little y de fantasía, que espero que me salga mejor que mi último intento de tener un podcast. A la segunda va la vencida.

Poquito a poco, también.

Recordad que podéis seguir escribiéndome por mi correo, Instagram y Twitter, y que por allí os respondo a todos.

Nos vemos en Chupetes y Murciélagos :)


28 de julio de 2023

Cuando revientas Twitter:

 Hola a todxs!!

Posiblemente quienes mejor comprendan esta entrada sean aquellos que vivan en España o estén familiarizados con la situación actual de España.

Veréis, seguro que muchos no lo sabéis pero el Lunes pasado una persona AB/DL fue Trending Topic en España con un tweet. Sí, hablo de mí, y fue con este tweet en concreto:


Contexto #1:

El Grand Prix es un programa de televisión que volvió a emitirse en España 18 años después, pero renovado y lo que es más importante: sin maltrato animal. Es un programa de televisión mítico que daban todos los veranos en el que dos pueblos se metían golpazos para pasar determinadas pruebas. Y en general a todas las personas que vivimos en España menos a los muy muy rancios/carcas/fachas nos gustó el regreso. A estos no les gustó porque no maltrataban a un ternero.

Contexto #2:

Vox es un partido fascista de extrema derecha que tenía pretensiones de entrar en el Gobierno y que se llevó una hostia monumental en las últimas elecciones de España mucho mayor que las de los concursantes del Grand Prix.

Así que en un momento de inspiración hice ese meme.

Y petó Twitter hasta el punto de ser lo más comentado en redes del programa.

Por un lado me dio bastante ansiedad la cantidad de reacciones continuas y comentarios que recibía, aunque el 90% eran buenos. Fue una exposición mucho mayor de la que esperaba, pero por otro lado me hizo una ilusión tremenda. En general, en mi cuenta hablo casi siempre de temática little o AB/DL. Y me pareció muy curioso que lo que más se estuviese comentando fuese un tweet de un chico AB/DL, y sobre todo, que la inmensa mayoría de esas personas no lo supiesen, o no estuviesen siquiera familiarizadas con este mundillo.

Posiblemente sea lo más lejos que llegue en cuanto a contenido creativo mainstream, y quería contáoslo a vosotrxs, mis lectores y lectoras originales.

Un abrazo a todxs!

Con una sonrisa detrás de mi chupete,

Tony P.


PD: Con vox no retrocedemos 20 años, sino lo menos 50. Pero si no, no había meme.

PD2: Ama los chupetes, odia el fascismo.











24 de abril de 2023

Álex lleva pañales - Diario de escritura (III)

Bueno, bueno, bueno, cuánta buena gente sigue por aquí al pie del cañón!

Años han sin pasarme por aquí, pero veo que las visitas siguen igual que si fuera ayer. De verdad, no sabéis el lujazo que es esto. ¡Hemos pasado el medio millón de visitas ya y yo con estos pelos!

De nuevo, GRACIAS POR ESTAR AHÍ.

Podéis seguir escribiéndome correos, yo sigo aquí también aunque no postee...

¿Por qué no posteo? A ver...

Hace casi dos años encontré una cosita llamada El Trabajo De Tus Sueños, y de momento sigo en él. Lo único que se acerca a la felicidad que me provoca El Trabajo De Mis Sueños es escribir, pero como por esto último no me pagan y hay que pagar alquiler, coche y facturas pues entonces no me queda otra.

Sigo escribiendo Álex lleva pañales, por supuesto. Pero a un ritmo mucho más lento del que me gustaría, y sabéis que yo soy lento de por sí...

Álex lleva pañales será publicada, no sé cuándo y no sé cómo. Pero la historia a como la concebí en un primer momento ha sufrido sustanciales cambios.

El primero de ellos es que ya no es una novela ni 50% AB/DL, sino una novela juvenil en la que el prota moja la cama y su madre le tiene que poner pañal, que creo que eso sí que os seguirá llamando la atención. Pero esa es solo una de las aristas de esta novela, ya que las relaciones con sus amigos, el descubrimiento de su sexualidad y su grupo de Rock tienen la misma importancia que el hecho de seguir haciéndose pipí en la cama. Mejor dicho: el llevar pañales todavía con 14 años es algo que va a condicionar el resto de tramas.

Mi intención es que sea una novela juvenil y que deje atrás la narrativa AB/DL, por eso he querido alejarme bastante de las historias AB/DL que había escrito hasta ahora. Es una forma nueva de escribir que necesito desarrollar si quiero convertirme en un escritor de verdad.

Y eso no quiere decir que vaya a dejar atrás este blog y la narrativa AB/DL, de hecho algún día publicaré nuevas historias AB/DL, pero será después de acabar Álex lleva pañales.

Deciros también que la novela no será publicada bajo ese título, pero vosotros siempre sabréis cuál era su título original. Deciros también que en aras de alejarme de esa temática AB/DL el personaje de Ady ha sido suprimido de la historia.

Lo siento. Me dolió en el alma hacerlo. Pero esta novela ya no es la que pensé originalmente.

Espero que lo entendáis, de corazón.

Os quiero, ahora y siempre.

Si llego a algo dentro de la escritura, será siempre gracias a todos los que apoyásteis este blog desde el principio.

Con una sonrisa detrás de mi chupete,
Tony P.

11 de enero de 2022

Álex lleva pañales - Diario de escritura (II)

 Lo primero de todo, FELIZ AÑO A TODXS!! Espero que este año se cumplan todos vuestros mejores deseos, que os estéis cuidando mucho estos tiempos que ya parecen eternos, y que a grandes rasgos, seáis felices.

Me paso por aquí para contaros cosillas: sigo leyéndoos, y aunque me he quitado el Instagram personal porque hasta hasta las narices de comentarios groseros, sigo activo en el de Balbuceos desde la cuna y en Twitter :)

Hablando del podcast, dentro de poco quiero subir algún capítulo y contaros cosillas, pero ahora mismo estudio y trabajo, así que me es muuuy difícil. Menos mal que dejé de escribir historias con regularidad en el blog, porque si no... Siguiendo con el podcast, estoy pensando en eliminar el capítulo 2, en el que hablaba depresión y de cómo me ayudó a superarla ser AB/DL. Ahora mismo, estoy muchísimo más concienciado respecto a las enfermedades mentales y trato de ser muy cuidadoso a la hora de hablar de ellas. Yo no soy médico, psiquiatra o psicólogo; no soy ninguna voz autorizada para dar consejos sobre enfermedades mentales. Sí que es verdad que solo conté mi experiencia, pero aún así pienso que ese capítulo puede malinterpretarse, y no me siento muy cómodo teniéndolo subido. Ya veré lo que hago.

Álex lleva pañales va avanzando, lento, pero ahí sigue. Quizá cambie de título.

Un abrazo a todxs, gracias por seguir ahí,

Se os quiere.

Con una sonrisa detrás de mi chupete,

Tony P.

9 de julio de 2021

Álex lleva pañales - Diario de escritura (I)

Hola a todo el mundo!

Qué tal el final de Los 2 Mundos de Robin Starkley? Os ha gustado?

Os dije que cuando terminase esa historia me tomaría un descanso en esto de escribir, pero lo cierto es que es un gusanillo que me aflora tanto que no puedo obviarlo como si no pasara nada.

Así pues, os informo de que ya he empezado a escribir mi próxima novela: Álex lleva pañales (aunque puede que no sea el título definitivo).

Sin embrago, esta novela me la he planteado como un proceso muy distinto a las otras historias.

Para empezar la catalogo como novela. No será una historia como las del blog en la que escribo un capítulo y lo publico, no. Esto es una novela con todo lo que conlleva, por lo que no será publicada hasta que no esté totalmente terminada.

Y es una novela y no una historia del blog porque el proceso de escritura que seguiré será el que siguen los escritores para una novela: escribir, corregir, reescribir y corregir. Apuntes, notas, borradores, alcohol... En fin, lo típico (lo último es broma).

Me he tomado esta novela como mi ''historia puente'', para encaminarme a la escritura generalista. Es por eso que quiero hacerla de la manera más profesional posible, renunciando a algunas características de las historias AB/DL en pos de construir una historia para cualquier lector o lectora.

Esto no quiere decir que no vaya a haber contenido AB/DL. Lo habrá, y mucho (el propio título de la novela induce a ello) pero no será una novela AB/DL, eso que quede claro. Es de hecho, una historia juvenil, de adolescentes, en la que el protagonista tiene 14 años y lleva pañales para dormir, con todo lo que eso significa y cómo le afecta a sus relaciones sociales.

También tendremos de vuelta a los personajes de Annie y Ady :)

Y por último y por dar una última razón de por qué esta historia también es diferente de las que he escrito en el blog es precisamente porque... no se publicará en el blog.

Estoy cansado de plagios y quiero adentrarme en el mundo de la publicación así que probablemente la publique con Amazon KDP. Os prometo que el precio no será desorbitado y que intentaré ajustarlo lo máximo posible. Como he dicho muchas veces: YO NO QUIERO GANAR DINERO CON ESTO.

Debido a todo esto, Álex lleva pañales tardará tiempo en ser publicada, y será mi despedida de las historias AB/DL y de este mini universo que empecé a construir hace 7 años. Puede ser que escriba alguna historia corta, pero no os lo aseguro. Y esas siempre serán publicadas en el blog. Pero de las historias AB/DL largas propiamente dichas me despediré con Álex lleva pañales.

Esto no quiere decir que cuando escriba literatura generalista no vaya a crear algún personaje con cositas de bebé ;)

Álex lleva pañales será una novela, con su portada, su distribución y su número ISBN. Pero para paliar todo ese tiempo sin publicar en el blog, iré publicando un diario de escritura de la novela como este que estáis leyendo en el que os iré informando de cómo avanza, de sus detalles y personajes y publicaré también algún avance^^

Este es el primero pero vendrán muchos más!

Ah, y más podcasts :)

Se os quiere, muchísimo. De verdad. Ahora y siempre.

Con una sonrisa detrás de su chupete,

Tony P.


23 de abril de 2021

Antes de el último capítulo de Los 2 Mundos de Robin Starkley...

 Hola a todos, hola a todas!

El siguiente capítulo de Los 2 Mundos de Robin Starkley será el último, y antes de publicarlo la semana que viene he tenido a bien deciros unas cosas.

Lo primero es daros las gracias a todos, y cuando digo a todos, quiero decir a todos. Gracias por vuestro apoyo, por vuestra compresión y por vuestra paciencia.

Los 2 Mundos de Robin Starkley ha sido para mí una auténtica aventura vital; mientras la escribía he pasado por tres casas, cuatro trabajos y una pandemia mundial. Ha habido momentos buenos y momentos malos. Ha sido como la vida misma. He explorado nuevas maneras de escribir, sobre todo el transcurrir del tiempo, por eso quizá se ha hecho tan larga. Que no demasiado larga, ojo. Aunque lo que he contado podría haberse hecho en la mitad de capítulos, quería que los personajes sintieran el transcurrir del tiempo. Como en una película francesa, donde parece que no pasa nada, pero sí. Elia hace un chiste con esto y todo.

Con el capítulo 28 llegaremos a su final. El final de un viaje maravilloso en suma. Robin, como Chris, Ady, Jackie, Charlotte, Lucía y muchos otros siempre será uno de mis bebés. Lo quiero, como quiero a todos. Como os quiero a vosotros.

Después de Los 2 Mundos de Robin Starkley me voy a tomar un descanso en esto de escribir. Un descanso indeterminado, pero sí que no esperéis historias nuevas en al menos un año. Esta historia ha sido dura, me ha costado sudor y sangre terminarla, además de una rotura en en mi ya delicada salud mental. Necesito un descanso. Necesito parar.

Y ahora viene otra cosa importante.

El cariño que me habéis dado la absolutamente inmensa mayoría es impagable, y algún día os lo agradeceré como es debido. Pero hay algunos que se han dedicado exclusivamente a hacerme la vida imposible; a copiar, plagiar o publicar mis historias sin permiso, y francamente ya estoy harto. Mis historias no son nada del otro mundo y os las ofrezco gratuitamente, también porque eran simples historias que escribía, releía y corregía y publicaba, sin más.

Pero eso se ha acabado. Quiero crecer como escritor, ser un escritor tradicional. Publicar un libro. En digital o en papel, pero publicar un libro. Y aunque no será eminentemente AB/DL sí que habrá niños (o adolescentes) demasiado mayores para llevar pañales, usar chupete o tomar biberón por ejemplo.

Quiero conseguir que las historias AB/DL se conviertan en literatura fuera de Internet.

Es por eso y por los plagios que mi siguiente historia (cuando se publique) no va a ser ofrecida de manera gratuita. 

Esto no quiere decir ni que vaya a tener un precio desorbitado, pero lo que sí quiere decir es que será una novela. Con todas las letras. Sus correcciones, su maquetación, su portada y su ISBN.

Un libro.

Y casi seguro que será Álex lleva pañales.

Para que veáis si va a haber contenido AB/DL :)

Será el libro también en el que aparezcan Annie y Ady^^

Pero para eso aún falta mucho.

Y no quiere decir que no caiga alguna historia cortita en el camino ;)

Muchas gracias otra vez a todos; por estar siempre ahí. Sois los mejores lectores que un escritor podría tener. De verdad os lo digo, de corazón.

La semana que viene, último capítulo de Los 2 Mundos de Robin Starkley.

Pero no es un adiós, sino un Hasta luego.

Se despide, con una sonrisa detrás de su chupete,
Tony P.

23 de febrero de 2021

Últimos 2 capítulos de Robin Starkley

 ¿Me echabais de menos?

Yo a vosotrxs sí!

Antes de nada un consejo: si queréis ser escritores y tenéis un trabajo, tomáoslo con calma; el ritmo de producción va a ser mucho más lento.

Bueno, bueno. El último capítulo de Robin me dejó exhausto. ¡Más largo que Vida de Chris!

Era una historia dentro de la historia y espero de verdad que os gustase :)

Cómo veis en el título de esta entrada, solo quedan 2 capítulos para que Los 2 Mundos de Robin Starkley llegue a su final. Esta historia, aunque intermitentemente, me ha acompañado 2 años de mi vida. Ha sido mi proyecto más ambicioso, y entre nosotros, creía que iba a tener más éxito.

Sé que la culpa es mía, obviamente, yo soy el escritor y difusor, y eso me ha hecho replantearme mi forma de trabajar.

En fin, ya os contaré más adelante, cuando también tenga algo claro.

De momento aprovechar para poneros al día con Robin que la semana que viene publico el penúltimo capítulo^^

10 de diciembre de 2020

Antes de leer el capítulo 26....

 Hola, niñxs!

Quería que tuviéseis en cuenta algunas consideraciones antes de leer el siguiente capítulo de Los 2 Mundos de Robin Starkley, así que allá vamos:

1. Es el capítulo más largo CON DIFERENCIA. Es tan largo como la propia historia de Vida de Chris, de ahí que haya tardado bastante tiempo en terminarlo.

2. Es una historia en sí misma. Una historia dentro de una historia, con principio y final, que se puede leer como un capítulo más de Los 2 Mundos de Robin Starkley o como una historia por separado.

3. Es muy importante para Robin; un punto de inflexión en su evolución. Y también lo es para su hermana Elia, pues ambos son los protagonistas de la historia.

4. Nos encontraremos con un villano; con una némesis al uso al que Robin y Elia deberán hacer frente.

5. Está totalmente influenciado por las historias de fantasía, con caballeros, castillos y ogros.

Y nada más. Estoy ultimando las correcciones finales y muy pronto lo tendréis subido.

Se os quiere!

Gracias por la paciencia!


31 de octubre de 2020

Sobre gratitud y felicidad

 Hola a todos, hola a todas!

Quería escribiros esta entrada para dirigirme a vosotros con todo mi corazón, con toda gratitud. Espero que hayáis disfrutado del último capítulo de Los 2 Mundos de Robin Starkley, pero no es de eso de lo que quiero hablaros.

Desde que empecé está aventura hace ya 6 años, me habéis hecho el mejor de los regalos que puede recibir un escritor: ver a gente que disfruta con sus historias. Me habéis hecho muy, muy feliz. He conocido a gente maravillosa que me ha brindado su apoyo y gratitud desde todos los sitios de España, mi querida América Latina y de muchos otros sitios del mundo. Nunca tendré palabras suficientes para expresaros lo feliz que me habeís hecho, pues escribir es lo que más me gusta del mundo. Sí, más que llevar pañal.

Pero también me he topado con personas sin escrúpulos que plagian mis historias y las publican sin consentimiento como si fueran suyas. Por suerte, han sido pocas, pero me han dado disgustos bastante grandes. Os ofrezco unas historias que llevan un currazo de tiempo. No solo escribir, sino también planificar, releer, corregir, etc. Y gratis, porque me encanta escribir, ya os lo he dicho.

Hace unos meses me plagiaron la historia de mi corazón, a la que más cariño le tengo. Mi primera historia y que inició este blog: Vida de Chris. La historia estuvo en Wattpad (esa red social que odio con todo mi ser) varios meses. Denuncié, la historia y a la persona que la había plagiado. Pero no parecía haber resultado.

Y hoy puedo decir, por fin, que mi historia ha desaparecido de esa plataforma. Quiero agradecer desde aquí a alexabdl59 su apoyo y su movimiento en redes sociales para que esta historia desapareciese de Wattpad. Como también quiero agradeceros a todos y a todas que habéis denunciado la publicación, que me consta que habéis sido varios.

Cosas así hacen que tenga cada vez más fuerzas para seguir con este blog, con las historias, con el podcast... Sois los mejores lectores que un escritor AB/DL pueda tener y de verdad que os quiero mucho.

Gracias infinitas por existir y hacerme tan feliz.

Con una radiante sonrisa de satisfacción detrás de mi chupete,
Tony P.

29 de septiembre de 2020

Volvemos!

 Hola a todas, hola a todos!

Han sido los peores meses de mi vida, y nada ha tenido que ver esta puñetera pandemia. Estoy seguro de que he salido de la depresión del todo y muy pronto subiré un podcast contándoos como llevar pañales y usar chupete me ayudó a salir de la depresión. El segundo programa casi un año después de subir el primero, pero es que fueron justo los meses en los que todo me vino de golpe... No tenéis ni idea de lo frustrante que es comenzar un nuevo proyecto con toda la ilusión del mundo y que después de un primer programa (que era más una introducción que otra cosa, tengas que dejarlo). Pero bueno, Balbuceos desde la cuna va a regresar pero no es de eso de lo que quiero hablaros.

Hay una historia que se vio abruptamente interrumpida: Los 2 Mundos de Robin Starkley.

De eso es de lo que quiero hablaros.

Va a volver, más pronto que tarde. Muy, muy pronto me atrevería a decir.

Los 2 Mundos de Robin Starkley es una historia a la que le profeso un tremendo cariño porque es y será mi historia AB/DL más extensa. Algunos diréis que me voy por las ramas a veces; puede ser que tengáis razón. Pero esas páginas en las que parece que no pasa nada, esos tiempos muertos, están escritos a propósito para tratar el transcurrir del tiempo y el día a día en un niño que... bueno, no quiero hacer spoilers pero voy a asumir que todos los que os estáis leyendo esto lleváis Los 2 Mundos de Robin Starkley al día, así que lo diré: el proceso de convertirse poco a poco en un bebé lleva su tiempo y su aceptación, y Chris podía hacerlo más rápido, pero a Robin le cuesta más. Quizás también porque en esta historia el mundo del protagonista está más desarrollado y hay más personajes, pero Robin tiene que acostumbrarse poco a poco a ese nuevo mundo que que se va a quedar cuando decida en cuál de los dos quiere vivir.

Así que deciros, aunque ya lo sabéis por la anterior publicación que a Los 2 Mundos de Robin Starkley le quedan 5 capítulos. 5 largos capítulos (uno es casi una historia en sí mismo) con los que le pondré punto final a esta historia. Sé que dije que sería solo la primera parte, pero también creía que en el capítulo 20 iba a terminar. No obstante la historia que tenía pensada para la segunda parte se me quedaba un poco coja y vi que podía ajustarla en una única historia.

Con el final de Los 2 Mundos de Robin Starkley me tomaré un descansito de escribir historias AB/DL. Quiero probar con algunos otros géneros, y quién sabe si publicar un libro que nada tenga que ver con el mundo AB/DL... O quizá si haya algún elemento, quién sabe ;)

Seguiré por el blog, y seguiré por el podcast, pero lo de escribir más cuentos AB/DL estará pausado un tiempo, aunque no para siempre. Ady, Annie y por supuesto Álex tiene una historia pendiente :)

Ahora la parte mala. Plagios.

Han vuelto a plagia la historia de mi corazón, mi favorita, mi Vida de Chris. Una chica en Wattpad la ha publicado ENTERA cambiándole el nombre a Un pañal para dormir. Manda narices. Y tiene el potorro de decir en los comentarios que la historia es suya. Yo ya la he denunciado pero os agradecería a todos que os pasáseis por el enlace de la historia y la denunciáseis. A ver si entre todos hacemos presión y Wattpad nos hace caso. Os dejo aquí el enlace: https://www.wattpad.com/story/230568218-%C2%A1un-pa%C3%B1al-para-dormir .

En fin, a ver si Wattpad nos hace un poco de caso porque de verdad no sabéis los frustrante que es esforzarte por intentar ofrecer un material de calidad y gratuito para que todo el mundo pueda acceder a él y ver como hay otras personas sin escrúpulos que se aprovechan de él y hasta fingen que lo han escrito ellos....

Por último quería dar las gracias a las personas que me informan vía Twitter o Instagram de estos plagios, porque así puedo actuar. De verdad, gracias de corazón. Los 2 Mundos de Robin Starkley estará dedicada a vosotros.

Y también daros las gracia a todos por vuestros mensajes y comentarios de ánimo cuando anuncié que tenía depresión. No tenéis ni idea, pero ni idea, de todo lo que me ayudaron. Algunos me hicieron llorar, y os juro que lo digo de verdad. Me hicieron ver que había gente a la que le importaba, que disfrutaba con lo que hacía y que, de alguna manera, me tenían cariño. Muchísimas gracias a todos.

Os llevo en el corazón.


Con una sonrisa detrás de mi chupete,

Tony P.


9 de septiembre de 2019

Tony returns

Sorpresa! No estoy muerto! :D

Es un placer estar de nuevo por estos lares y poder dirigirme a todos vosotros y vosotras. El motivo de mi desaparición ha sido otro que... Bueno, la verdad es que han sido varios motivos los que me han tenido ocupado desde Febrero y me hacían (casi) imposible escribir. Procedo a enumerarlos:

1. Trabajo en una academia de inglés
2. Mudanza a Valencia
3. Trabajo en una tienda de ropa
4. Mudanza a Madrid
5. Máster en Comunicación

Bueno, pues eso. Una sucesión de afortunados y desafortunados eventos, que diría Lemony Snicket, que hacían que me costase la vida escribir, y mucho menos al nivel de capítulo por semana. La verdad es que ha sido un palizón y dudo mucho que vuelva a llevar ese ritmo. Prefiero mil veces antes tomarme mi tiempo y ofreceros algo de calidad (o al menos intentarlo).

Que me lío, que en esta nueva temporada continuaremos con la historia Los 2 Mundos de Robin Starkley. Muy pronto. Aún no puedo decir fecha, pero casi seguro que en Octubre.

Otra cosa. La suelto por aquí, y ya la iré desarrollando más adelante. Voy a hacer un podcast AB/DL!! Sí, como lo oís. Muy pronto podréis escuchar mi voz. Os hablaré en esos programas de un montón de cosas. Estoy deseando empezar^^

Y por supuesto compaginaré mi labor de presentador y director con la de fallido escritor online hahaha

Un abrazo a todos! Gracias por la paciencia! SOIS LOS MEJORES!

Se os quiere^^

Con una sonrisa detrás de mi chupete,
Tony P.

23 de abril de 2019

Los 2 Mundos de Robin Starkley - Capítulo 19: ¿Pero vosotros sabíais que llevaba un pañal?

Hola, hola!

Gracias por vuestra paciencia^^

Normalmente no me gusta lanzar un mensaje antes de los capítulos porque quiero que la entrada sea únicamente dicho capítulo haha Pero quiero asegurarme de que este comunicado lo leéis todos porque es muy importante.

Veréis, Los 2 Mundos de Robin Starkley acabará en el capítulo 22... ¡Pero! Pero que nadie se asuste. Iba a ser una historia más larga y quería haber llegado hasta los 25 capítulos y darle un final apoteósico, o al menos intentarlo jeje El problema es que la historia se me ha alargado y me va a ser imposible darle ese final en 3 capítulos, de modo que he decidido cortar por lo sano en el capítulo 22, veréis que tendrá un final muy abrupto estilo ¿Ya? ¿Termina así?

Pues no, no termina así :)

LOS 2 MUNDOS DE ROBIN STARKLEY TENDRÁ SEGUNDA PARTE!!!

Será publicada la temporada que viene^^

Esta temporada me he estado dejando la piel para subiros un capítulo nuevo cada semana, espero con todo mi corazón que lo hayáis apreciado y os haya gustado.

Pero aún nos quedan 4 capítulos eh!!!

Sin más, aquí os lo dejo.

Disfrutadlo :)





Los 2 Mundos de Robin Starkley
Capítulo 19: ¿Pero vosotros sabíais que llevaba un pañal?


Me despierto cuando la puerta de casa se cierra de un portazo. Es por la mañana y Elia debe de haberse ido a coger el autobús para la universidad. Seguro que ha dado ese portazo porque le habrá vuelto a pedir a Mami por enésima vez que le compre una moto. Si Elia acaba de irse, eso solo puede significar que a mí me queda muy poco para levantarme. Efectivamente, oigo los pasos de Mami dirigirse hasta mi cuarto para despertarme. Sus pasos se detienen frente a la puerta y esta se abre delicadamente. La figura de Mami cruza la estancia sumida en la oscuridad hasta llegar a la ventana. Mami tira de la correa y sube un poco la persiana, dejando que en mi habitación entre la suficiente luz como para no tener que encender la lamparita.
Odio la luz matinal. Es fría y gris, y rompe el cobijo de oscuridad, sabanas y calorcito. Es como una señal anunciadora que me advierte que hay un mundo real ahí fuera y tengo que romper mi muro de pañales, chupetes y peluches.
Tras subir ligeramente la persiana, Mami me dirige una mirada tierna, esperando encontrarme aún dormido, abrazado a mi peluche y chupando mi chupete al compás de la respiración, como en una foto mía que lleva en su cartera y que yo siempre le escondo detrás de todas las demás.
-¡Anda, bebé, si ya estás despierto! –exclama con sorpresa, y viene hacia mí-. ¿Cómo has dormido? –me pregunta sentándose en el borde de la cama y pasándome una mano por el pelo.
-Bien –contesto con el chupete puesto.
Mami me sonríe risueñamente y da unas palmaditas sobre las sábanas, justo donde sabe que debajo está el pañal. A Mami le gusta sentir de primera mano, nunca mejor dicho, que su bebé está protegido en todo instante por el pañal, y que este ha hecho su trabajo, evitando que me moje de pipí mientras estoy durmiendo y permitiendo que pueda dormir plácidamente.
-Voy a traerte el biberón y enseguida te cambio –me dice tras darme un beso de buenos días en la mejilla-. Ve espabilándote, cielo –se levanta y sale de la habitación.
Me desperezo y agito mis puñitos. Muevo mis piernecitas también hacia arriba y aparto totalmente las sábanas con el movimiento, quedándome totalmente descubierto. Me llevo también una mano a la parte delantera del pañal al mismo sitio en el que la había puesto Mami momentos antes. Está hinchado, tengo pipí. Me pongo de costado y me llevo la mano al culete. No se nota ningún bulto, así que no tengo caca.
Ayer por la noche tuve la sensación de que Mami me estaba cambiando el pañal porque me había hecho caca, pero estaba medio dormido y no sé si se trataba de un sueño. El sábado pasé uno de los peores días de mi vida; mis amigos descubrieron que soy un bebé, pero aunque en un principio eso había supuesto un shock traumático, poco después comprendí que ese era mi verdadero yo. Sin embargo, dentro de muy poquito tiempo tendría que encontrarme con ellos en el colegio, y esa perspectiva sí me ponía muy nervioso.
Mami apareció en mi cuarto trayendo consigo el biberón y me lo dio para que me lo tomase mientras ella me cambiaba el pañal. Yo me lleve la tetina a los labios y empecé a chuparla mientras ella se inclinaba y empezaba con todo el proceso del cambio.
-Mami, ¿puedo hacerte una pregunta? –le dije mientras chupaba el bibe y ella me desabrochaba los botoncitos de la solapa del culete.
-Claro, cielo.
-Es que… -empecé inquieto.
-¿Qué te sucede? –Mami levantó la mirada del pañal que había dejado al descubierto y me miró con gesto de preocupación.
-Me da un poquito de vergüenza –dije sintiéndome enrojecer las mejillas y sacándome la tetina de la bica, con lo que unas gotitas de leche se derramaron por la comisura de los labios.
-¿A estas alturas tenemos vergüenza? –me preguntó sonriendo mientras me quitaba el pañal-. ¿Qué te pasa? Y tómate el bibe que no vamos muy bien de tiempo –añadió.
Yo me llevé de nuevo el biberón a la boca y ella se inclinó para limpiarme.
-Es que… Bueno… -continué tomándome el biberón, con lo que mi voz sonó taponada, entre chupeteo y chupeteo-. Ayer por la noche… Chup… Me pasó algo… Chup… Y no sé… Chup… Si lo soñé… Chup...
Mami levantó la cabeza y arqueó una ceja, mirándome con extrañeza.
-Bueno… Chup… lo que te quería… Chup… Preguntar… Es… Chup… simehicecacaencima –terminé muy deprisa sacándome de nuevo la tetina de la boca. Me la volví a meter nada más acabar la frase.
Mami inclinó la cabeza para continuar limpiándome mientras suspiraba.
-Vamos a ver… -dijo muy flojito, eligiendo cuidadosamente las palabras-. Pasaste un día horrible… No lo tengas en cuenta…
-¿Pero me hice caca?
Mami suspiró un poquito de nuevo, por la nariz.
-Quiero que sepas, Robin… Que no te lo echo en cara para nada ni…
-¿Pero me la hice o no?
-Sí –contestó incorporándose-. Te hiciste un poquito de caquita.
Volví a meterme el biberón en la boca y empecé a chuparlo más rápido, como si fuese mi chupete.
-No tan deprisa, Robin, a ver si te va a sentar mal –contestó Mami volviéndose hacia mí.
Me había hecho caca encima durmiendo, sin darme cuenta.
-Yo no le daría importancia –dijo pasándome una mano por la barriga y haciéndome una carantoña-. Tuviste un mal día –repitió.
Me terminé el biberón enseguida y se lo tendí a Mami, que lo cogió y me dio un besito en la frente.
-Muy bien, bebé. ¿Estás mejor? –asentí, aunque no lo estaba para nada. Mami me dio otro beso-. No te preocupes, cielo. Llevabas un pañalito, no pasó nada –contestó sosteniendo el que acababa de quitarme, ahora hecho una bola-. Toma –me lo lanzó y lo atrapé en el aire, justo cuando iba a darme en la cara-. Ve y tíralo a la basura y luego vístete.
Odio despertarme los días de semana.


*****


En el trayecto hacia el cole, procuro no pensar en lo que voy a encontrarme. Hoy veo a mis amigos por primera vez después mostrarme ante ellos tal como soy en realidad. No había tenido noticias de ellos después de abandonar la casa de Ronald en brazos de Mami, con un pañal mojado y chupando un chupete. Ni un mensaje al móvil ni llamadas por Skype ni nada. Suponía que Joseph, Ronald y Eddy ya se lo habrían dicho a los demás, y a estas alturas todo el mundo sabría ya que Robin Starkley es un bebé que aún lleva pañales, usa chupete y llama llorando a su Mami cuando se hace pipí encima.
Me puse muy inquieto y me agarré el pene, como si así pudiese impedir que se me saliese el pipí. Antes de salir de casa me había plantado delante del váter para forzarme a hacer pipí y vaciar mi vejiga, de cara a evitar un posible accidente en el cole, pero no cayó ni una gota.
Llegamos a la puerta del colegio antes de lo que hubiese gustado, y no me hubiese gustado llegar nunca. Miro con nerviosismo las rejas verdes de la puerta y al barullo de niños entrando en ellas. Niños todos más pequeños que yo, porque ya estoy en último curso. Niños que a pesar de ser más pequeños que yo (algunos bastante, pues también hay Parvulario) no se hacen pipí encima. Quizás alguno de párvulos sí, pero solo de noche, y a esas edades aún es normal. Pero seguro que ninguno de ellos quiere llevar pañales y ser un bebé. Seguro que ninguno quiere estar entre los brazos de su Mami chupando un chupete. Y eso es lo que me hace diferente.
Quizá algún párvulo aún moje la cama, pero yo soy el único que prefiere llevar pañales a no llevarlos.
Dios, me estoy comparando con los párvulos…
Y creo que aun así salgo perdiendo.
No digamos ya enfrentarme a niños de mi edad.
-No quiero salir –le digo a Mami agachando la cabeza, avergonzado.
Ella me pone una mano en la mejilla.
-Vamos, Robin…
-No quiero –repito-. Se van a reír de mí. Todos se van a reír de mí.
-Son tus amigos…
-Eso da igual… Saben que soy un bebé y se van a meter conmigo… Van a dejar de ser mis amigos…
-No digas eso, cielo… Seguro que no. Ya verás. A Ronald lo conoces desde los 6 años. A los dos os han puesto pañales juntos.
-Pero tú lo has dicho, teníamos 6 años.
Mami se queda en silencio. Al poco suspira y apaga el motor del coche.
-Escucha, cielo. Mírame –levanto la cabeza-. ¿Qué quieres que te diga? ¿Qué todo va a ir bien? No puedo decirte eso. Porque no lo sé. Posiblemente ahora vengan tiempos duros. Como dicen en la serie esa que le gusta a tu hermana: se acerca el invierno. No sé cómo van a reaccionar tus amigos. Posiblemente aún lo estén procesando. No es nada fácil asimilar que su mejor amigo aún lleva pañales. Eso también lo sabes tú –hace una pausa-. Dales tiempo. Sois amigos y una tontería como que lleves pañales y uses chupete no va a acabar con vuestra amistad. No vas a obligarles a que te cambien ni a darte el biberón, ¿qué más les da entonces? En tu casa puedes hacer lo que quieras. Tú sigues siendo el mismo.
>>Si se meten contigo o te hacen burla por llevar pañales, si quieren dejar de ser tus amigos por eso, es que nunca han sido tus amigos.
-¿Entonces qué hago? ¿Me quedo sin amigos? ¿Solo?
-Tu hermana y yo siempre vamos a estar ahí. Y siempre puedes hacer amigos nuevos. Hay más niños que chinos.
Yo sonrío un poquito.
-¡Una sonrisa por fin! –exclama Mami-. No te veía sonreír desde antes de dejarte en casa de Ronald. Era mucho tiempo ya sin ver sonreír a mi bebé –me revuelve el pelo.
Yo me lanzo hacia ella y la abrazo muy fuerte.
Mi Mami.
¿Qué haría yo sin ella?
-De todas formas, estamos adelantando acontecimientos –dice ella mientras seguimos abrazados. Me separo lentamente-. Quizá tus amigos no le han dado importancia y todo es como siempre.
-Ojalá –respondo.
-Ay, mi bebé. Dame otro achuchón.
Yo la abrazo de nuevo.
Hace solo unas semanas, estoy que estoy haciendo sería impensable. Abrazar a Mami delante del colegio. Ahora me da igual que puedan verme. Soy su bebé y no me da vergüenza mostrarle mi afecto en sitios públicos. Me da igual lo que puedan pensar los demás.
-Venga, cielo –dice Mami flojito-. Tienes que bajarte ya o llegarás tarde.
-Un poquito más –digo con la cara aplastada contra su pecho.
Mami ríe ligeramente.
-Luego en la casa te dejo darme todos los achuchones que quieras. Llevando tu chupetito y tu pañal –añade dándome una palmadita en el culete.
-¿Sí, Mami?
-Claro, porque mi bebecito no puede ir sin su pañal –yo río de forma infantil-. Pero ahora mi bebé tiene ser un niño grande y entrar en el cole con los demás niños, que luego en su casita podrá ir con su pañalito.
-Ji, ji, ji.
-Que su Mami se lo va a poner –dice dándome de nuevo una palmadita en el culete.
Finalmente me separo de Mami tras darle un largo beso en la mejilla y abro la puerta del copiloto para bajarme del coche. Me cuelgo la mochila con la perspectiva de que cuando salga del colegio, podré ser de nuevo un bebé y ya estoy más animado. Me bajo del coche y cierro la puerta, y nada más darle la espalda al coche, oigo como se baja la ventanilla. Me giro.
-Una última cosa, Robin –me dice Mami desde dentro-. No reprimas nunca tu sonrisa que el mundo se merece verla.


*****


Recorro el patio sintiendo que ya todos saben que llevo pañales. Pero es imposible. ni siquiera un rumor tan jugoso puede extenderse tan rápido.
Un rumor.
Sigue soñando, Starkley.
Cada vez que veo a un grupo cuchicheando, pongo la oreja para intentar captar algo de la conversación. Pero de momento todas giran en torno a fútbol, videojuegos y youtubers.
Me encamino hacia las escaleras en las que siempre quedo con mis amigos, sin saber muy bien lo que me voy a encontrar. Cuando las diviso a lo lejos, me da la sensación de que están todos: Ronald, Joseph, Eddy, Miles, Johnny, César, Eugene. Todos. Están todos apiñados en torno a Joseph y Ronald, y eso no puede significar nada bueno.
Efectivamente, conforme me voy acercando, la conversación se hace más inteligible.
-… Y se lanzó al cuello de su madre, llorando como un bebé –es Ronald.
-Por lo que habéis contado, es que es un bebé –César.
-Totalmente –Johnny, creo.
-Empezó –Joseph adopta un tono muy agudo-. ¡Mamiii, me he hecho pipí en el pañaaaal! –.
Me freno en seco.
Me pongo rojo.
Agacho la cabeza.
Se me salen las lágrimas.
En ese orden.
Estoy parado en medio del patio. No quiero seguir escuchando esa conversación, pero al mismo tiempo quiero enterarme de lo que les cuentan Joseph, Ronald y Eddy y de la reacción del resto. De modo que me quedo allí de pie, mirando al suelo y apretando fuertemente las asas de la mochila para contener mi rabia, sintiendo como los pedazos rotos de mi antaño mundo se resquebrajan aún más.
Mis amigos ríen. Entre sorprendidos y mofándose. Conozco sus risas. Los conozco demasiado tiempo.
O creía conocerlos
-¿¿¿En serio??? –la voz de Eugene suena divertida, como si le estuvieran contando el mejor chiste que ha oído en su vida.
-¡No me lo puedo creer! –este es Johnny-. ¿Pero vosotros sabíais que llevaba un pañal?
-A ver, se le notaba un bulto debajo del pijama ese –dice Joseph-, pero no estábamos seguros de que fuese un pañal.
-¿Incluso después de que se meara encima? –inquiere César.
-Joder, es que no nos lo esperábamos para nada. Es como si tú ahora coges y te meas encima. Imagínate como nos quedaríamos los demás –le contesta Joseph.
-Ya, ya, tiene sentido. Pero es que… ¡Joder! –exclama César-. ¿Qué pasó después?
-Bueno, y todo esto llevando un chupete –apunta Ronald.
-¿¿¿No jodas??? –Miles interviene por primera vez-. ¿¿Un chupete también?? –y suelta un resoplido burlón-. Madre mía…
Levanto la cabeza para contemplar a mis amigos mofarse de mí y hundirme más en la miseria. No sé qué sentir.
Rabia.
Dolor.
Traición.
Humillación.
El ser más miserable del mundo.
Así me siento.
Miro a mi grupo de amigo fijamente, y a pesar de sentir todo eso, soy incapaz de expresar algo con mi cara.
Simplemente los miro fijamente.
-Subió del sótano llevando ya el pijama ese de bebés y el chupete en la boca –sigue Ronald.
Miles, César, Eugene y Ronald se parten.
-Es que es algo que no te esperas nunca –dice Johnny-. O sea, que uno de tus amigos sea un bebé…
-Calla coño, que quiero saber cómo termina esto –le dice César-. Sigue, Ronald.
-No mucho más –continúa mi amigo-. Su madre subió con mis padres después de limpiar el charco de pipí –más risas- y Robin se lanzó hacia ella, le dijo que tenía pipí en el pañal –se ríen más fuerte-. Bajad las risas, joder –les dice Ronald preocupado-. Tampoco es cuestión de que se entere todo el mundo.
-¡Pero es que es buenísimo! –dice Miles limpiándose las lágrimas de risa con el dorso de la mano-. ¡Robin lleva pañales y chupete!
-¡Que bajes la voz, capullo!
-Vale, vale. Tranquilízate un poco –César le da unas palmadas en el hombro a Miles-. ¿Y luego qué?
Ronald se encoge de hombros.
-No mucho más… Bueno, sí –añade-. Su madre se lo llevó en brazos.
-¡¿¿Qué dices??! –exclama César-. ¿¿Cómo a un bebé??
-Totalmente como si fuera un bebé –dice Joseph. Más risas-. ¿Qué fue lo que dijo en brazos de su madre? –le pregunta  Ronald.
Mi amigo, mi mejor amigo, el que fue una vez mi compañero de pañales, dice con una sonrisa:
-Mami, por favor, cámbiame el pañal.
Y todos prorrumpen en una sonora carcajada. Todos menos Eddy, que no había participado en la conversación y que en ese momento se da cuenta de mi presencia. Pone un gesto de preocupación, me señala con un dedo y le da un codazo a Ronald, que es al que tiene más cerca.
-¡Tíos! –exclama.
Mis amigos paran de reír de golpe y me observan, sin saber qué decir.
Me miran como si no me hubiesen visto nunca en la vida. Como si fuese un extraño para ellos. Yo les aguanto la mirada un instante y echo a correr.
Me dirijo hasta nuestra clase. Aún no ha sonado el timbre así que allí no debe haber nadie. Ocupo mi sitio, el pupitre contiguo al de Ronald y me meto en la boca un trozo de la parte de debajo de mi camiseta.
Necesito chupar algo y no tengo el chupete.
Chupar la camiseta no me consuela absolutamente nada pero necesito chupar algo.
Es como el cojín del sofá del sótano de Ronald, solo que al menos esta vez no estoy mojado.
Me chupo la camiseta y miro al vacío, sintiéndome totalmente fuera de lugar.
Ahora este no es mi sitio. Me siento un extraño.
No es el mundo al que pertenezco.
Aquí ya ni tengo amigos.
Suena el timbre y me saco inmediatamente la camiseta de la boca. Lo único que me falta ya es que me vean chupándome la camiseta. La parte que estaba dentro de mi boca está ahora mojada y arrugada. Intento plancharla un poco pasándole la palma de la mano, pero no lo consigo. Afortunadamente, es la parte de abajo, así que no se nota mucho.
Me siento incluso peor que antes de chuparla.
Mis compañeros de clase empiezan a  entrar dispersamente en el aula. La mayoría me ignoran, aún no saben que soy un bebé. Me calmo un poco y empiezo a sacar mi libro de Matemáticas, el estuche y el cuaderno. Mis amigos entran en grupo todos a la vez, pegando muchas menos voces que de costumbre. Cada uno va a sentarse en su sitio. Yo procuro no mirarlos, agacho la cabeza y finjo que escribo en la libreta, pero solo garabateo líneas sobre los renglones. No estoy preparado para que Ronald se siente a mi lado y pasar tres horas de clase el uno al lado del otro, sin dirigirnos la palabra. Sabiendo los dos que yo soy un bebé, que llevo pañales y uso chupete.
Me siento enrojecer, pero afortunadamente, Ronald pasa de mí y va a sentarse en un pupitre que ha quedado libre al lado de Miles y Eugene.
Estoy solo.


*****


Durante el recreo, también estoy solo. Mis amigos han ido a jugar al futbol sin preguntarme si quería ir con ellos; solo Eddy me ha mirado fugazmente antes de irse con los demás. No me han dirigido la palabra en toda la mañana, han hecho como si no existiera. En los cambios de clase, cuando venía del baño de intentar hacer pipí, los oía hablar de Halloween varias veces. Es el sábado que viene y están haciendo planes para ir a una fiesta en la cochera de una chica bastante popular de la clase de lado. Hablaban las bebidas que iban a comprar, pasando de beber Fanta y Coca-Cola a comprar directamente alcohol. Hablaban de la que sería su primera fiesta con chicas, y que había algunas que les gustaban e iban a tirarle la caña, pero a mí no me incluían en esos planes. Nadie piensa en un bebé cuando va a ir a una fiesta en la que posiblemente de su primer beso.
De hecho, parecía que mis amigos se hubiesen olvidado de mí. De vez en cuando, me lanzaban alguna mirada de extrañeza, como si no supiesen muy bien si dirigirme la palabra, o no supiesen como hacerlo.
El estatus quo ha cambiado radicalmente para nosotros.
Sobre todo para mí.
Ya no soy su igual. Ahora soy un ser inferior.
Un bebé.
Pensé en dirigirles la palabra yo. De hecho, estando al lado de Ronald durante tres horas, soportando un infructuoso aburrimiento constante, pensé en decirle algo, lo que fuera. Qué coñazo, por ejemplo. Pero no me salían las palabras. Luego recordé sus mofas cuando le contaba a los demás todo lo que pasó el sábado y desechaba la idea.
Así que aquí estoy. Solo. Deambulando por el patio sin saber a dónde ir.
No les estoy pidiendo a mis amigos que me cambien el pañal, ni siquiera pensaba en llevar uno estando delante de ellos.
Solo les estoy pidiendo que me acepten tal como soy. En casa puedo ser un bebé, y fuer un niño de 12 años normal y corriente. Aunque no lo fuese. Aunque fingiese serlo. Para mí sería suficiente sabiendo que en el fondo me aceptan como soy. Llevaría con orgullo el peso de esa máscara y todo podría seguir como antes.
Pero no. Nada volverá a ser como antes y será mejor que me acostumbre.
Ahora eres un bebé, Robin. Tu sitio está entre pañales y chupetes. No aquí.
Aquí ya no.
No después de lo que he visto y oído esta mañana.
Sigo andando sin rumbo por el patio, comiéndome mi sándwich de mortadela mientras los demás me miran y se preguntan por qué no estoy con mi grupo de amigos.
Tras pasar tres veces por el mismo sitio, decido que tengo que buscarme algún lado al que ir.
Pero, ¿a dónde?
Aquí solo hay niños que nada tienen que ver conmigo. Aquí ninguno se hace pipí encima ni lleva pañales, ni… Y entonces caigo.
El Parvulario.
Es el sitio dentro de los muros del colegio más diferente al resto. Allí todavía hay niños a los que cuando sus padres vienen a buscar, les ponen el chupete en la boca. Lo he visto. Como hacía Mami conmigo. Me recogía del Parvulario y traía mi chupete en el bolso. Era otro colegio y otro barrio.
Y otra vida.
Pero Mami siempre venía a buscarme y traía con ella mi chupete. Y me lo ponía en la boca y nos íbamos de la mano a casa. Algunas personas ya le decían a Mami que yo era demasiado mayor para usar chupete, pero a ambos nos daba igual. Yo iba muy feliz con mi chupete por la calle. Cuando aún podía hacerlo y seguir conservando amigos, aunque en ese cole no tenía ninguno.
He tomado una decisión. Voy hasta el patio de párvulos. No voy a poder entrar (ni quiero hacerlo) pero no puedo seguir dando vueltas por mi patio o empezaré a llamar la atención. y lo último que me conviene es que los demás empiecen a preguntarles a mis amigos por qué no estoy con ellos.
¿Por qué los sigo llamando Mis amigos?
Atravieso los diferentes patios sin llamar la atención, pues a causa de mi estatura puedo pasar por un alumno de segundo curso perfectamente. Ahora llevo el pelo diferente a cuando tenía 7 años, más largo; así que no creo que mis antiguos profesores me reconozcan si me viesen, pero por si acaso camino deprisa, aunque no muy rápido para no llamar la atención, como vi en una antigua película de mafiosos que Elia me puso una vez.
Los patios del colegio están delimitados por zonas que nos separan a los alumnos por edades. Nosotros somos ya los alumnos más mayores así que estamos en el último patio de todos. El que nos precede es el de los alumnos de 8 y 9 años y el que precede a ese es el de los de 6 y 7. Y por último hay un patio separado por una pequeña valla que es el de los alumnos de Educación Infantil, los que tienen entre 3 y 5 años. Y es allí a donde me dirijo.
Al pasar por el patio de los niños de 6 años, veo el tobogán donde Ronald y yo juagábamos a El Rey León. Él se tumbaba arriba del todo y yo le agarraba de las muñecas desde las escaleras y le decía Larga vida al rey. Y él se dejaba caer hacia abajo imitando a Mufasa.
Era otra época. Éramos felices. Yo era más feliz desde luego de lo que soy ahora. Ese fue mi primer colegio de verdad. Al primero que fui tras abandonar a mi padre, recomendado por la madre de mi amigo, al empezar mi vida de verdad. En esa época a nadie (o casi nadie) le importaba que yo aún llevase pañales para dormir. Ronald también los llevaba. Era mi amigo de pañales, y ahora…
Llego hasta la valla que delimita el patio de los párvulos y me apoyo disimuladamente. Los veo a todos allí, jugando y correteando, tirándose por los toboganes, columpiándose… Muchos de ellos, los más pequeños, aún llevan pañal, se les nota debajo de los pantalones. Me doy cuenta de que los envidio; ellos pueden ir con su pañal sin que nadie les diga nada.
Yo en cambio, he perdido a todos mis amigos por llevarlos todavía. Me quedé en esa edad. Entre los 3 y los 5 años. Cuando se podía llevar pañales, usar chupete y tomar biberón sin que tus amigos te diesen la espalda. Ahora estoy solo.
Noto que se me empiezan a empañar los ojos y me limpio las lágrimas rápidamente con el puño de la camiseta, dejándome en la cara restos del sándwich.
-¿Qué te pasa?
Me giro súbitamente. Un niño de Parvulario me está mirando fijamente. Está justo detrás mía, en el patio de los niños de 6 años. Sé que es de párvulos porque va vestido con la ropa que les ponen cuando tienen que dar Educación Física.
-¿Qué haces aquí? –le pregunto con el corazón a punto de salirme por la garganta e intentando y limpiarme rápidamente de la cara las lágrimas y las migas de pan.
-Estaba observándote –me dice simplemente, sin dejar de mirarme fijamente.
-¿Cómo has salido?
-Hay un hueco al final de la valla –contesta encogiéndose de hombros.
-Pues vuélvete a tu patio, que aquí no puedes estar –le espeto, quizá un poco de mala manera.
-Tú tampoco puedes estar aquí –me recrimina sin apartar la vista de mí y sin mudar su expresión.
-Oye, niño… –le empiezo a decir, molesto, pero me interrumpe antes de que pueda continuar.
-¿Estabas llorando?
-¿Qué? ¡No! –contesto rápidamente y sorbiendo los mocos-. Claro que no.
-Llorar no tiene nada de malo. Yo lloro mucho.
-¿En serio? –le pregunto con indiferencia. El niño este me está empezando a poner muy nervioso. Es de los mayores de párvulos pero me habla como si fuese infinitamente más sabio que yo.
-Sí –contesta el niño si avergonzarse-. Y mi madre entonces me mima mucho y me pone mi chupete.
Yo siento mis mejillas enrojecer.
-Bien por ti –le respondo molesto y apartando la vista de él.
-¿Estabas mirándonos jugar? ¿Eres un pervertido de esos?
-¡¿Qué?! –respondo desconcertado-. No, claro que no.
El niño me echa una mirada evaluadora. Me doy cuenta de que lleva un pañal debajo de su pantalón. Debe ser de los pocos de último curso de Parvulario que aún lleva pañales.
-Entonces, ¿quieres venir a jugar?
Miro a los niños subirse por el tobogán y columpiarse.
-No. No puedo. Soy del patio de los mayores.
-¿Y qué?
-Pues que no puedo entrar en el patio de Parvulario. Además, si lo hiciera todos se reirían de mí.
<<¿Más?, pregunta una vocecilla dentro de mi cabeza.>>
El niño se vuelve a encoger de hombros.
-Como quieras. Pero a mí me daría igual que los demás se riesen de mí. Yo soy de los pocos en clase que todavía lleva pañales de día y no me importa. Me encanta que Mami me los ponga y me los cambie.
-Enhorabuena –le digo enfurruñado.
El niño se gira para irse, corriendo hasta el hueco de la valla para volver a su patio. Yo me doy cuenta de que he sido bastante grosero con él.
-¡Eh! –lo llamo a lo lejos. El niño se gira hacia mí-. Aprovecha ahora que eres pequeño y que nadie te puede decir nada por llevar pañales, que luego creces y todo eso se acaba.
-¡No lo creo! –contesta el niño-. He hecho un trato con El Duende de los Chupetes.
¿Con quién?
El timbre que señala el final del recreo está a punto de sonar. Como ya no podía seguir mirando a los párvulos jugar sin acabar llamando la atención me he venido a los baños del tercer piso. No los usa casi nadie y aquí puedo estar tranquilo y solo, alejado del resto de la gente.
Estoy de pie delante de la taza del váter más limpio que he podido encontrar, con el pene fuera intentando hacer pipí.  Tengo que intentar vaciar mi vejiga siempre que pueda.
De pronto, oigo unos pasos acercándose hacia aquí y cierro rápidamente la puerta de mi aseo. Me guardo el pene y me subo encima de la taza del váter, para que no se me vean las piernas por debajo de la puerta
La del baño se abre y entran Ronald y Joseph.
-¿Seguro que aquí podemos hablar tranquilamente –pregunta Joseph.
-Seguro –contesta Ronald-. Nadie viene nunca aquí.
-¿Has visto a Robin en el recreo?
-No. He estado jugando al futbol con vosotros, pero tampoco me he fijado.
Me aprieto más el pene. Intento no hacer ningún ruido.
-Qué fuerte, ¿no? –dice Joseph.
-Muy fuerte.
-A mí me da mucho repelús, es como si fuera siempre con un pañal.
-Me he fijado hoy disimuladamente. Parece que no lo traía puesto esta mañana.
-¿Crees que cuando fuiste a su casa a verle llevaba un pañal? El día que entraste corriendo.
-Estoy seguro. Se mearía o algo y empezó a llorar llamado a su madre. Dolor de barriga –resopló-. Ya.
-¿Qué crees que deberíamos hacer?
-Yo creo que necesitamos un tiempo.
-Ya… Lo mismo pienso yo. Eddy opina que no tenemos por qué dejar de ser amigos suyos.
-¿Tú quieres seguir siendo su amigo? –le pregunta Joseph.
-Yo… No sé… Robin me cae bien…
-Pero ahora…
-Es que es como un bebé, joder. Lo ves ahí con el pañal, meado, y con el chupete…
-Y da un poco de asquete.
-Vergüenza ajena más bien –Ronald hace una pausa-. Pero al colegio viene normal.
-Pero ya sabes que en su casa lleva pañales y chupete.
-Sí –corrobora Ronald-. Y eso me da un poco de grima.
-Más que cierto asquete, a mí lo que me da es un asco que te cagas. Nunca mejor dicho –y Ronald ríe ligeramente-. Eso de pensar que en su casa se mea encima.
-Eh, que mi hermano se mea encima.
-¡Sí pero tu hermano tiene un año, no 12!
-Ya.
-Mira –Joseph parece decidido-. Por lo pronto, vamos a pasar de él. Por lo menos hasta después de Halloween –añade-. Luego nos sentamos todos y vemos qué hacemos. Pero ya advierto: yo no quiero salir por ahí con alguien que lleva pañales. ¡Imagínate que se mea encima otra vez!
-Es que Robin es mi mejor amigo, junto contigo –añade Ronald rápidamente-, y dejarlo así de lado…
-Yo no quiero ser amigo de un bebé –dice tajantemente Joseph.
-Ya, ni yo. Eso seguro. No pienso salir con él si lleva un pañal o un chupete. Vamos, es que el sábado no sabía dónde meterme… Me estaba dando una vergüenza ajena, verlo ahí con ese pijama de bebé, el pañal, el chupete en la boca, echando peste a meado…
-Y que lo digas…
-Yo opino como tú. Vamos a pasar por ahora. Pero vamos, me da un bochorno mirarlo… Tengo grabada a fuego su imagen en brazos de su madre, diciéndole que le cambie el pañal… -y hace un sonido con la boca como de quien ve a alguien vomitar.
-Totalmente. Es como si lo vieras siempre como un bebé. Es que no se quita el recuerdo de la cabeza.
-¿Qué dicen los demás? –le pregunta Joseph.
-Ya sabes cómo son. Cualquier cosa que haga peligrar su estatus en el colegio no es bien recibida. Ellos no han sido amigos del todo de Robin como tú y yo, y ahora Eddy –añade-, pero ya sabes, ser amigo de un chico de 12 años que lleva pañales puede hundir tu popularidad en la miseria.
-Pero si nadie se entera de que lleva pañales…
-¡Hombre, yo no voy a ir promulgándolo a los cuatro vientos! No creo que Robin se merezca eso.
-Pero sí que se lo hemos contado a todos estos esta mañana –dice Ronald, con cierto tono de culpabilidad.
-Bueno, pero ellos son amigos nuestros –se defiende Joseph-. El caso es, Ronald, que estas cosas se acaban sabiendo. Y si te digo la verdad, yo no quiero que la gente se entere de que me relaciono con alguien que todavía lleva pañales.
-Ya… Yo tampoco…
-Aunque la gente no se entere… -sigue Joseph-. ¿Tú ves normal lo de Robin?
-¡¿¿Pero cómo narices voy a ver normal eso??! ¡¡Qué vergüenza, por dios!!
-Pues ya está.
-Joder –suspira Ronald-. ¿Qué hacemos? ¿Pasamos de él? ¿Lo ignoramos?
-Para la fiesta de Halloween seguro.
-¿Y después?
-Ya veremos… Pero la cosa está chunga. Es que me da un no sé qué hablarle. Y ya te digo que ninguno de estos va a volver a hacerlo.
-Puff –Ronald parece incómodo-. Entonces sí que está la situación jodida…
-Vamos a pasar –repite Joseph, esta vez muy decidido-. A lo mejor se aleja él de nosotros y no hay que decirle nada… O su madre lo cambia de colegio o algo. Si te soy sincero, me ha sorprendido verlo esta mañana. Yo no tendría huevos a aparecer después de una cosa así.
-Ni yo, vamos. Me mudaría a México o a una isla perdida del océano.
Ríen.
-Bueno, ¿nos vamos? –pregunta Joseph.
-Sí, está a punto de sonar el timbre.
Salen.
Yo casi no llego a bajar al suelo y sacarme el pene antes de que el pipí empiece a salir.


*****


Al salir de clase, voy hasta la puerta del colegio, sin esperar a nadie.
¿A quién voy a esperar?
Busco el coche de Mami con la mirada, pero no lo veo. También busco al niño del Parvulario que me había hablado en el patio, para ver si su madre le pone un chupete al recogerlo, pero tampoco lo veo.
Al no estar aún Mami me aparto de la muchedumbre y me voy hasta un banco del patio, desde donde aún puedo ver la calle. A la mayoría de los chicos de mi curso no vienen a buscarlos sus padres, sino que se van en autobús o en varios grupos andando.
Veo a Ronald, Joseph y los demás irse juntos hacia la parada del autobús. Yo estoy solo en un banco.
Solo.
El coche de Mami gira por la esquina de la calle.


*****


Estoy recostado en su regazo. Lloro desconsoladamente. Lloro y berreo con fuerza. Llevo puesto un pañal; es lo primero que ha hecho Mami al traerme a casa, ponerme un pañal como me prometió. Pero no me ha querido poner el chupete. Ha dicho que necesitaba llorar y expulsar la pena de mi cuerpo.
A veces es bueno llorar, Robin, ha dicho.
De modo que tras ponerme el pañal me ha traído en brazos hasta el sofá. Se ha sentado conmigo encima y me ha dejado llorar.
Ella también llora, pero no berrea ni suelta mocos como yo. Simplemente deja caer lágrimas mientras se mece conmigo y me da palmaditas en el pañal.
Llevo puesto solo una camiseta y un pañal.
Y lloro. Lloro con mucha fuerza.
-¡Me han insultado! –bramo con la voz rota en medio del llanto-. ¡Que les doy asco, que les doy vergüenza…! –no puedo seguir.
Lloro.
Mientras Mami me ponía el pañal le he contado todo lo que ha pasado hoy en el colegio. Como Ronald y Joseph les han contado a los demás lo que pasó en sábado, como se reían todos de mí, la conversación que les he escuchado en la que decían que les provocaba repulsión y asco. Y cuando Mami ha abrochado la segunda cinta del pañal ha sido cuando he prorrumpido en un llanto incontrolable.
Eso ha sido hace casi media hora.
Desde entonces estoy llorando en el regazo de Mami.
-¡¡No quiero volver al cole!! ¡¡¡No quiero!!! –y sigo llorando.
Lloro y lloro.
De vez en cuando suelto un alarido de dolor, y Mami me da palmaditas en la espalda y dice Eso es, Robin, expúlsalo todo, como si me estuviese echando los gases.
-¡¡¡No quiero tener 12 años!!! –grito en medio del llanto. Mami sigue meciéndome y dándome palmaditas en el culete-. ¡¡¡Quiero ser un bebé!!!
-Ya eres mi bebé, Robin –me dice Mami, flojito-. Mi bebecito pequeñito.
-¡¡¡Me he quedado sin amigos!!! ¡¡¡No tengo amigos!!!
Mami me aprieta más a ella y se mece un poco más rápido. Yo lloro más fuerte, si cabe. Se me sale el pipí.
-¡¡¡Me he hecho pipí!!! –grito.
-No pasa nada, Robin. Tu desahógate –me da un besito en la mejilla-. Luego te cambio.
-¡¡¡No quiero tener 12 años!!! –repito-. ¡¡¡Quiero ser un bebé!!! ¡¡Quiero ser un bebé y llevar siempre pañales y usar chupete y tomar bibe y dormir en cuna y pasear en carricoche…!! Quiero ser un bebé… -me he tranquilizado un poquito. Mami tenía razón y era bueno dejarme llorar-. Quiero ser un bebé… -mi respiración se va serenando poco a poco.
-¿Estás mejor, Robin? –asiento ligeramente-. Toma tu chupetito.
Mami me lo pone en la boca y yo lo recibo con ansia y empiezo a chuparlo. Me concentro en la sensación de la tetina en mi boquita y en el roce del plástico sobre mis labios. Lo chupo relajadamente. Mami me da un beso en la frente y me acuna. Me voy calmando bastante.
-No tengo amigos, Mami –digo muy flojito y con la voz amortiguada.
Mami no sabe qué decir, así que como respuesta me da otro beso en la frente. Yo siento entonces unos retortijones en la barriga.
-Mami –le digo con voz suave y mirándola fijamente a los ojos-. Creo que me voy a hacer caca encima.
-No pasa nada, Robin –me contesta ella, abrazándome más fuerte.
-¿De verdad…? –le pregunto moviendo despacio el chupete.
-Sí, cariño. Llevas un pañal. Háztela.
Nada más terminar Mami esa frase, yo siento la caca salirme. Gimo un poco y balbuceo cuando empieza a salir pero enseguida paro y muevo mi chupete algo más rápido, mientras me sigo haciendo caca encima de Mami.
Ella, mientras tanto, se limitaba a abrazarme.
Y yo, haciéndome caca en el pañal con la mirada perdida.
-Avísame cuando termines, cielo, para cambiarte.
Sigo un ratito más ahí, haciéndome caca en un pañal sobre el regazo de Mami.
-Ya –le digo muy flojito cuando termino, un poco avergonzado.
Mami me da un beso en la frente y se levanta conmigo en brazos. Subimos a mi habitación y allí me tumba sobre la cama para cambiarme el pañal. A mi lado están los calzoncillos y el pantalón que me ha quitado hace nada para ponerme un pañal. Y ahora tiene que cambiármelo porque me he hecho pipí y caca.
Mami coge de mi armario un pañal y un pijama. Los deja sobre el pantalón que he llevado al colegio y se inclina para cambiarme el pañal.
Primero despega las cintas adhesivas y abre el pañal, luego me levanta las piernas hacia arriba, lo extrae y me limpia el culito. Cuando termina, coge el pañal nuevo lo abre. Me pasa la parte de atrás por el culete y luego el resto por la entrepierna. Pega la parte de dentro a mi piel y me lo abrocha fuertemente.
Me da un beso en la barriguita.
-¿Mejor, bebé? –me pregunta, todavía con los labios pegados a mi tripita.
Asiento.

Mami me quita la camiseta y me pone el pijama enterizo. Después me lleva en brazos a la cocina, donde me sienta en una silla y me prepara un biberón. Sabe que no me siento capaz de comer nada sólido. Mami me vuelve a coger en brazos y regresamos ya con mi bibe listo al salón, donde se sienta en un sofá y me coloca a mí sobre su regazo. Me recuesta, sujetándome la cabecita con un brazo mientras que con el otro me da el biberón. Yo me lo tomo como un bebé y me quedo dormido.