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10 de octubre de 2017

Ponme un pañal 2.0

Hola a todas y a todos!
He vuelto! Hahaha
Es un placer de nuevo poder dirigirme a vosotros, os he echado de menos!!
He terminado mis vacaciones (que han sido largas de narices por otro lado) y este año me enfrascaré en nuevos proyectos. Os tengo que comentar varias cosas, pero permitidme que primero me adentre en unos asuntos personales. Prometo ser breve.
En Julio terminé mi carrera universitaria en Comunicación. Este año tenía pensado mudarme a mi querida Granada a hacer un máster, pero finalmente no he resultado elegido. Así pues, me veía en una encrucijada de no saber qué hacer este año así que he decidido darle un vuelco total a mi vida y mudarme a Londres a buscarme la vida. Al menos durante un año hasta que vuelva a presentarme al máster. De esta manera mejoraré mi inglés (que falta me hace) y podré venir con unos durillos. Los que me leáis desde España, sabréis cómo esta la situación aquí para buscar trabajo, pero por otro lado, en Inglaterra es mucho más fácil, siempre y cuando no te importe fregar platos, y llevo varios años ya trabajando también en la hostelería para que eso me importe.
¿Por qué os cuento esto? Porque me va a resultar IMPOSIBLE este año escribir una historia larga. Aún no sé que horario tendré de trabajo. Qué diablos, aún no sé ni donde voy a estar viviendo. Mi vida va a ser una aventura a partir del mes que viene y pienso vivirla a tope y sobrevivir para contarlo.
Ahora bien, no penséis ni por un momento que os vais a tirar un año sin que os de el follón con mis historias, ni por asomo.
No escribiré ninguna historia larga, pero sí que sacaré tiempo de donde sea para escribir algunas historias cortas, rollo como Ady, y que iré subiendo conforme las tenga.
Escribir es mi pasión y nunca voy a dejar de dedicarme a ello, pero la futura inestabilidad de mi vida me impide embarcarme en el largo proceso de desarrollar una historia larga.
En cuanto a esas historias cortas, el título de las dos primeras lo tenéis en el nuevo menú desplegable del blog, a saber Chupetes Góticos y Bebés Superheroínas. Y es sobre ese nuevo menú desplegable de lo que voy a hablaros a continuación.
He estado viendo varios tutoriales en You Tube para aprender código HTML, así que he podido añadirle al blog un nuevo menú de navegación para que os sea más sencillo acceder a los capítulos de las historias. Allí tenéis todas las publicadas hasta la fecha: Vida de Chris, Canción de Leche y Pañales y Lucía quiere biberón. Como también tenéis un apartado con las historias cortas: las que iré publicando este año más Ady, así como un apartado dedicado a los dibujos que me habéis mandado.
Recordad que siempre estoy esperando dibujos vuestros y me hace mucha ilusión recibirlos^^
Ah, y ese apartado que veis que reza Álex lleva pañales, no es sino la siguiente historia larga que estoy desarrollando ;)
Chicas, chicos, un placer haber vuelto de nuevo.
Estoy deseando que comience este nuevo curso que promete ser toda una aventura, pero pase lo que pase, como siempre digo: con una sonrisa detrás de mi chupete :)

Tony P.

Dibujos de los lectores!

Hola a todas y a todos!
En esta entrada iré subiendo todos los dibujos que me habéis ido mandando, de manera que podáis verlos siempre actualizados en el menú principal :)
Recordad que siempre estoy esperando para recibir vuestros dibujos AB/DL ya sean sobre las historias del blog o de lo que queráis^^
Me hace mucha ilusión recibir dibujos, jo...
Y si no queréis que aparezcan publicados con vuestro nombre, siempre podéis indicarme que aparezcan como anónimos :)



Este es un dibujo enviado por un lector que quiere permanecer en el anonimato. Me comenta que lo ha hecho durante una clase de Historia. Le diría que al instituto se va a estudiar pero yo habría hecho lo mismo hahaha
Muchas gracias!!


Este dibujo me lo envió un lector cuyo seudónimo es El Desconocido de los Chupetes. Llevo tiempo sin saber de él, pero ojalá todo le vaya bien y siga disfrutando con este apasionante mundo. Recuerdo que cuando me mandó este dibujo adjuntó un pequeño comentario sobre Chris, y es el siguiente: 'Yo veo a Chris no como un niño, sino como un bebé, es la forma que en si me enternece más'.





Este dibujo fue enviado por un lector anónimo. Podría ser la portada de Vida de Chris si algún día se publicase hehe ^^






Estos son los primeros dibujos que recibí, realizados por un lector llamado Darío. Me encantan las dos versiones que hace de Chris^^

8 de agosto de 2017

Sobre cambios en el blog y dibujitos^^

Hola a todas y a todos!

Un año más, una historia más :)

Quería agradeceros a todos los lectores vuestro apoyo durante el transcurso de las publicaciones de cada capítulo de Lucía quiere biberón así como vuestro apoyo durante todo este viaje.
A veces me olvido de cuando empecé a publicar Vida de Chris y esto era solo un pequeño sueño. Pero vosotros, cada uno y cada una de los lectores y lectoras, habéis conseguido hacer de este (como denominó uno de los lectores) pequeño rinconcito de Internet un lugar en el que de verdad me siento cómodo y a gusto con vosotros. Muchísimas gracias a todos por vuestro apoyo y vuestros comentarios. Sois vosotros los que DE VERDAD habéis conseguido que este blog y estas historias merezcan la pena.
Yo, por mi parte, seguiré escribiendo y tratando de dar lo máximo de mí en cada historia. Por que van a venir más. De eso, que no os quepa nunca duda alguna.

Por otro lado, quería deciros que voy a hacer algunos pequeños cambios en el blog. Voy a hacer que el acceso a los capítulos de cada historia sea más sencillo y directo. Y también voy a crear un apartado exclusivamente para los dibujos que me enviéis. Y esta es otra cosa que no me atrevía a hacer, pero dado que la primera vez que pedí dibujos os portásteis genial, he decidido volver a repetir la experiencia :)

La primera vez os pedí que me enviarais dibujos sobre Vida de Chris, que era la única historia que estaba publicada. Bien, ahora me gustaría que me enviaseis dibujos sobre Vida de Chris, Ady, Canción de Leche y Pañales, Lucía quiere biberón o de cualquier cosa que os apetezca con temática ABDL. No me importa si no sabéis dibujar, no me importa si no lo hacéis bien. Lo que quiero es que vosotros tengáis vuestro propio rinconcito en el blog. De ahí como os decía en crear un apartado para los dibujos de los lectores :)
Lo haremos como la última vez: me mandáis el dibujo y me decís si vuestro nombre queréis que aparezca publicado o un simple Anónimo. Eso lo dejo a vuestra elección.

Podéis mandármelos a las siguientes direcciones:
Correo electrónico: iwantmydummy@gmail.com
Instagram: prince_abdlwriter
Twitter: Tony_abdlwriter

De nuevo, muchísimas gracias por vuestro apoyo!!

Deseando recibir vuestros dibujos y con una sonrisa detrás de mi chupete,
Tony P.


2 de septiembre de 2016

Canción de Leche y Pañales - Agradecimientos

Hola a todas y a todos!
He vuelto!
Me gustaría decir que he pasado un verano relajado y tranquilo, pero me temo que os mentiría. He pasado los 3 últimos meses trabajando en una pizzería, echando casi 11 horas diarias...
En fin, espero que vosotros sí hayáis pasado unas buenas vacaciones, tomando el sol, viajando, yendo a la montaña, aburriéndoos de no hacer nada... Lo que se dice un buen verano.
Pues ahora, preparaos, porque este año tendréis 4 historias ABDL. Eso sí, no serán tan extensas como Vida de Chris o Canción de Leche y Pañales, sino más bien como Ady.
Pero no adelantemos acontecimientos.
De momento, deciros que he vuelto y que aquí os dejo los agradecimientos de Canción de Leche y Pañales!
Ah! Pero no os lo toméis como tal, son unos agradecimientos a todas y a todos por construir conmigo este blog.
Por cierto, la primera de estas 4 historias se llamará Lucía quiere biberón, y verá la luz en Octubre :)




Agradecimientos


Hola a todas y a todos!
En primer lugar: Gracias por leerme!
Es de verdad, y no lo digo para hacer la maldita pelota, que sin vosotras y vosotros, este blog no sería nada. Gracias por compartir conmigo estos ratos escribiendo y leyendo, porque para un autor no hay nada más reconfortante que saber que el público disfruta con sus historias.
Me gustaría darles las gracias a varias personas: En primer lugar, a MigueS84Gaming, por estar siempre al pie del cañón siguiendo cada publicación que hacía. Gracias de corazón.
A Alexis, por ser una lectora recurrente, además de una gran escritora. Os aconsejo que leáis su Historia de un bebé en http://alexismishistorias.blogspot.com.es/.
También están Jeremías Daniel, Anonimo Maga, Gabriel Gallardo, Yael, ALITA28... Unos lectores que han aportado mucho a esta aventura con sus comentarios, expresando su opinión de buen grado (ya fuera mala o buena). Gracias a todos.
A Endodotis, por poner paz cuando servidor estaba recibiendo unos merecidos palos.
A Melany, Daniela y Emily Torres; tres grandes lectoras que me enseñaron que escribir puede ser maravilloso si recibes comentarios como los suyos.
A Sebastián Rojas por sus sinceridad :)
A Ferno91, Felix Alejandro, Mathew y demás lectores que ayudan a construir este blog con sus comentarios. GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS.
A Marta por su paciencia. No me he olvidado de la historia que me pediste. Verá la luz pronto :)
A Kara por sus maravillosas conversaciones sobre literatura.
Seguro que me dejo a muchos... Pido perdón de antemano si me he olvidado de alguien.
Canción de Leche y Pañales ha sido difícil. Ha sido una historia densa con muchos personajes y distintos puntos de vista. Pero no quiero quejarme, yo elegí hacerla así. Quería ofreceros una historia distinta de lo que estamos acostumbrados en el género ABDL. Quería mezclar varios géneros de literatura, pero que el predominante fuera siempre ese marcado por esas siglas que iluminan nuestros ojos cada vez que las vemos: A B D L.
La ''complejidad'' de Canción de Leche y Pañales ha hecho que me demore algunas veces en subir los capítulos. Vuelvo a disculparme, yo sólo quería contaros la mejor historia posible, y cometí el error de publicar el índice antes de estar completamente terminada.
Nada más, quería darles las gracias también al Príncipe Juan de Robin Hood de Disney y el Sr.B de la serie KND, por ser una constante inspiración.
Canción de Leche y Pañales está dedicada a mi cosita risueña, mi koalita. La que mejor cambia el pañal en el mundo. Te quiero, bonita.


16 de julio de 2016

Sobre Chris, Ady, Jackie y otras historias...

Hola a todas y a todos!
En primer lugar, muchísimas gracias por haberme acompañado en la publicación de Canción de Leche y Pañales. Por haber estado siempre ahí, dándome toques para ir en la dirección correcta. He aprendido de mis errores y os aseguro que nunca volveré a publicar ningún índice hahaha
Quería deciros que Chris, Ady, Jackie y al igual que Gwen, Cindy, Charlotte y otros personajes se han ganado ya un hueco en mi pequeño corazoncito... Pero que vendrán muchos más! Y de eso quería hablaros...
Ahora me voy de vacaciones (en realidad mis vacaciones son trabajar en una pizzería) y voy a estar alejado de Internet. Entre escribir Canción de Leche y Pañales, la universidad, el trabajo y otros problemas familiares ha sido un curso muy agotador...
Seguiré respondiendo comentarios como pueda, pero hasta septiembre descansaré del blog.
Eso sí, volveré con nuevas historias :) 
No serán tan extensas como Vida de Chris o Canción de Leche y Pañales pero sí del estilo de Ady. Tengo la intención de publicar varias el curso que viene. Me muero de ganas de que conozcáis a Lucía, Anna y Max. Y veréis que algunos tienen relación con Chris, Ady o Jackie...
Pero tendréis que esperar hasta septiembre!
Muchísimas gracias a todos por leer!
Se os quiere de verdad y con el corazón!
Y como siempre digo: Con una sonrisa detrás del chupete! 

13 de junio de 2016

Canción de Leche y Pañales - Capítulo 20

Bueno, chicas y chicos, aquí está el último capítulo de Canción de Leche y Pañales.
Os mentiría si os dijera que no estoy triste por ello....
Muchas gracias a todos por haberme acompañado en esta aventura. De verdad, nunca tendré palabras para agradeceros el cariño que me habéis mostrado, los palos que me habéis dado cuando los he merecido y vuestra infinita paciencia.
Nunca pensé que este blog llegase a algo, y si lo ha hecho, ha sido gracias a vosotros.
De corazón, se os quiere!!!


Cindy



Cindy salió al balcón a recibir el frío aire de la mañana. Se apretó más la bata contra el cuerpo para resguardarse la garganta. En Los Ángeles siempre hacía frío, y más aún cuando se vivía en lo alto de una colina. Veía a lo lejos el cartel de Hollywood, y suspiró.
Cuando Jackie, Alicia y ella llegaron de la cárcel de visitar a Karen Largue fue cuando trazaron todo el plan. Lo hicieron en la misma cocina de Cindy. Sentados en la mesa. Alicia, Jackie, ella y su hermanita Charlotte, a la que tenía tomada sobre su regazo. Últimamente, desde que le había puesto pañal las veinticuatro horas, no se separaba de ella, excepto para jugar, dormir o estar con Jackie. En realidad no estaba todo el rato con ella, pero como era mucho más tiempo que antes de su segunda etapa de bebé, a Cindy le parecía bastante, aunque no se quejaba en absoluto. Le encantaba la nueva etapa de bebé de su hermanita; que viniera andando pomposamente a decirle si podía cambiarle el pañal, que le pidiese el bibe o verla dormir abrazada a Mordisquitos y chupándose el dedo.
El plan que trazaron tenía como objetivo que Jackie fuera presentado ante Modas Largue como una persona con poder, aunque en el fondo siguiera siendo el mismo bebé de siempre. Para ello, establecieron una serie de pautas: cuando Jackie quisiera algo, chasquearía los dedos, e inmediatamente Cindy se acercaría  para atenderle. Alicia tenía que tener todos los documentos preparados en todo momento para cuando Jackie la llamase. A ella la llamaría por su nombre. A Cindy le chasquearía los dedos, pues ella tenía imagen de criada para los miembros del consejo, y si veían que Jackie la trataba con condescendencia, ellos sentirían que estaban ante alguien autoritario, aunque no fuera más que un paripé, pues Jackie era el mejor amigo de Cindy y nunca la trataría de esa manera. Pero tenía que dar esa imagen si quería ponerse al frente de Modas Largue.
La otra cosa que tenían que solucionar era lo del traje. El único que tenía Jackie estaba manchado de verduras y huevos debido a la aventurita del hotel Wallace. El problema era que no tenían tiempo para que Di Carlo le hiciese uno nuevo, así que tendrían que comprarlo. Quedaron para el día siguiente en el piso de Cindy por la mañana. Alicia llegaría con el traje y los tres se irían a Modas Largue. Cindy sólo tenía que solucionar quien cuidaría de su hermanita mientras.
El día siguiente llegó. Cindy se despertó y fue hasta la habitación de sus bebés para despertarlos a ellos. Se encontró con que Charlotte se había pasado a la cuna de Jackie, y ambos dormían abrazados entre sí y a sus peluches. A Cindy se le removió la ternura dentro y después de subir un poquito la persiana y dejar que una tenue luz iluminase la habitación, los separó cuidadosamente.
-Charkity –decía mientras acariciaba el hombro de su hermana-, a levantarse, cielo. Venga, que ya es hora. Te has pasado a la cuna de Jackie. Vaya bebita traviesa estás hecha.
Charlotte balbuceó algo, y siguió chupándose el dedo. Cindy la dejó sobre su cama y fue a sacar a Jackie de la cuna, que ni se había despertado.
Jackie estaba hecho un ovillo y abrazado a Ronnie. El abultado pañal se notaba debajo de su pijama unipieza, más aún cuando se ponía en esa postura. Lo levantó con cuidado y lo dejó sobre la cama de su hermana, a su lado. Charlotte se había vuelto a dormir. Cindy subió la persiana del todo haciendo mucho ruido, con lo que ambos se sobresaltaron y empezaron a desperezarse.
-¿Qué? –dijo Cindy, entre divertida y regañándoles-, ¿anoche también os quedasteis hablando hasta tarde? ¡Al final uno se va a venir a dormir conmigo, eh!
-Que se vaya Charlotte, que está más acostumbrada a dormir en una cama –dijo Jackie, riendo mientras se frotaba los ojos.
-¡No, te vas tú y así yo puedo dormir en una cuna! –le contestó Charlotte empujándole suavemente.
-Os vais los dos y yo me quedo en la cuna, ¿vale? –les Cindy dijo riéndose.
Ellos también se rieron.
-No vale, tú en la cuna no coges –le dijo Charlotte sacándole la lengua.
-¡Oye! A tu hermana no le saques la lengua que te la corto –le dijo mientras le hacía cosquillas por fuera del pañal-. ¿Y qué es eso que no cojo en la cuna? ¡Ahora veréis! –se metió en la cuna. Realmente no cogía, pero se hizo un ovillo como Jackie.
-¡A por ella! –gritó Jackie.
Inmediatamente le cayeron encima los dos bebés, que se empeñaron en que no se levantase de ahí.
-¡Vale, vale! ¡Parad! –les decía riéndose-. ¡Me rindo, vale! ¡Me rindoooooo!
En ese momento sonó el timbre. A Cindy le dio un vuelco el corazón. ¿Qué hora era? Había quedado con Alicia más tarde, seguro. Si llegaba y la encontraba dentro de la cuna jugando con sus bebés… Ella era una persona muy seria, y Cindy más infantil y extrovertida.
Se quitó a sus bebés de encima y saltó de la cuna plegable. Se dirigió a abrir con el corazón en un puño, pero cuando preguntó quién era y le contestó un ‘Yo’ que reconocería en cualquier sitio, sintió un alivio enorme.
-Hola, Carla –la saludó cuando la invitó a entrar.
-Hola, Cindy, ¿qué tal?
Venía a cuidar de su hermana. Carla era su mejor amiga, casi una hermana para ella, de modo que no tuvo ningún inconveniente en ponerla al día acerca de la nueva Charlotte.
-… Lleva el pañal todo el día. Cuando ella te diga que tiene pipí, la cambias. Lo demás, como siempre –le decía mientras recorrían el pequeño pasillo.
-De acuerdo –le contestó Carla-. ¡Qué ganas tengo de ver a la bebé Charlotte!
-Pues ahora está con otro bebé –dijo al llegar a la habitación de su hermana. Abrió la puerta y le mostró a Jackie y a Charlotte tumbados sobre la cama, esperando para que les cambiasen el pañal-. Carla, éste es Jackie.
Jackie la miró con los ojos abiertos, moviendo su chupete.
-¡Hola, Jackie! –Carla se acercó a él. Jackie se llevó instintivamente las manos al pañal-.
-¡No te voy a hacer nada, cielo! –le dijo Carla sonriendo.
Tomó en pesó a Jackie y empezó a mecerse con él.
-Nena –le dijo a Cindy-, que mono es, por favor. Me creía que al tener 12 años ya no iba a ser tan cuqui, pero es un bebé adorable.
Jackie se sonrojó. Cindy nunca lo había visto sonrojarse. Mientras, empezó a cambiar a Charlotte. Le quitó las dos cintas del pañal y se lo extrajo. La limpió con cuidado y le volvió a poner un pañal. Normalmente, tardaba más en cambiarles el pañal, pues solía hacerlo con ternura y muchos mimos, pero hoy no tenían mucho tiempo. Alicia llegaría enseguida. Cambió a Jackie y luego Carla fue a prepararle el biberón a Jackie mientras ella vestía a Charlotte. Jackie se quedaría sólo con el pañal, porque tenían que ponerle un traje luego.
Cuando Cindy llegó con Charlotte en brazos, Carla estaba sentada en una de las sillas de la mesa. Tenía a Jackie en brazos y le daba el biberón. En cuanto vio a Cindy entrar en la cocina, estiró sus brazos hacia ella y balbuceó para que lo cogiera. Ella dejó Charlotte en una de las sillas y se sentó en la contigua. Carla le pasó a Jackie y luego el biberón, y Cindy empezó a dárselo. Carla le preguntó a Charlotte que quería desayunar y ella le dijo que un biberón. Cindy rió y le dijo que no tenían más biberones, pero que luego le compraría uno. Charlotte se tomó un tazón de leche con cereales, que le dio Carla. Por su parte, Jackie se tomaba el bibe con mucha ansia. Cindy lo tenía acomodado como había visto que hacía Karen cuando le daba la teta, y Jackie se estaba tomando el biberón de la misma manera que chupaba del pezón de su madre.
Alicia llegó en seguida. Entró rápidamente y con un maletín de una mano y un traje azul en la otra. Cindy le presentó a Carla pero cuando Alicia le dijo ‘Encantada’, ni si quiera la miró. Era una mujer muy arisca. Había mejorado su imagen desde la primera vez que se vieron, pensó Cindy, pero no le terminaba de caer del todo bien. Aunque cumplía con su trabajo y era eficiente. De eso no había ninguna duda.
El traje que le trajo a Jackie era de dos tallas más de la que él usaba. Alicia dijo que lo había comprado así para que el pantalón le entrase al llevar el pañal. Pero ni con esas. El pañal de Jackie era tan abultado que el pantalón no podía cerrarse, de modo que optaron por dejarlo sin pantalón y llevar el pañal al descubierto. Eso disminuiría notablemente la imagen de hombre poderoso que querían dar con él, pero Jackie dijo que estaba orgulloso de ser como era y que no tenía por qué ocultarlo. No obstante, sí consiguieron que no fuera con chupete a la reunión. Cuando estuvo ya vestido en el recibidor, Cindy notó que el traje tenía unas finas rayas blancas que le daban un toque más profesional. O que se lo habrían dado de no ser porque las mangas le colgaban varios centímetros de los dedos, llevaba un pañal y chupaba un chupete, ya que habían consentido que lo llevase durante el trayecto y se lo quite al entrar en el edificio de Modas Largue.
Charlotte, mientras tanto, se reía de Jackie por verlo así vestido. A Jackie no le hacía mucha gracia y no paraba de hacer mucho ruido con el chupete.
La limusina les esperaba en la misma puerta del edificio de Cindy. Se despidieron de Carla y Charlotte, que estaba subida en sus brazos, y salieron al rellano. Bajaron en el ascensor hasta la planta baja. Cindy tenía a Jackie tomado. Llevaba su bolso en un hombro, y en el otro, la bolsa con los pañales por si había que cambiarle.
En la limusina, les esperaba Benson, que les saludó educadamente y les abrió la puerta. Cindy recordó lo deplorable que había sido su actitud cuando intentaban abandonar el Wallace Place, y parecía que Benson quería redimirse por ello haciendo un servicio impecable.
Durante el trayecto, Jackie movía su chupete y Alicia no levantaba la vista de sus documentos. A Cindy le recordó al viaje al hotel, aunque cruzó los dedos porque el resultado no fuese el mismo.
Llegaron a la puerta del edificio. Cindy le quitó cuidadosamente el chupete de la boca y lo guardó en un estuche. Sacó a Jackie e inmediatamente lo puso en el suelo, pues habían acordado que los trabajadores de la empresa no debían verlo en brazos.
Entraron los tres al recibidor de Modas Largue. Jackie en medio, y Cindy y Alicia a cada lado, flanqueándolo. Los trabajadores les lanzaban miradas incrédulos y sus ojos iban rápidamente desde el traje grande de Jackie hasta su pañal, pero enseguida apartaban la vista cuando Cindy les echaba una mirada fulminante.
La reunión fue como habían previsto. Excepto que a Jackie le entró una pataleta cuando empezaron a llamarle bebé y a reírse de él que hizo que se hiciese pipí encima. Jackie chasqueó los dedos y Cindy se vio obligada a cambiarle de pañal allí mismo. Sin embargo, Alicia cumplió perfectamente con su papel, y cuando Jackie les dijo que debían irse, pues ya no pintaban nada allí, se quedaron de piedra, y uno a uno fueron reaccionando y abandonando la sala entre quejas y muecas de incredulidad, advirtiendo a Jackie, y también a ella y a Alicia, que esto no quedaría así, que lo iban a lamentar, que ellos se iban a vengar y demás palabrería por el estilo. Pero lo cierto es que estaban desacreditados y sin un centavo en el bolsillo.
Cuando salieron de la sala de juntas, Alicia les dijo que se iba a quedar trabajando en la empresa. Jackie le contestó que ellos se irían a la Mansión Largue, pero después de que Cindy le cambiase el pañal, que se había hecho caca mientras salían de la sala de juntas. Alicia les señaló el despacho de Karen Largue, dónde podría cambiar a Jackie.
Cindy tumbó a Jackie sobre la mesa del despacho, le levantó un poco la camisa y la chaqueta y le desabrochó las cintas del pañal. Después se lo extrajo y le limpió con mucha ternura, asegurándose de que su bebé se quedaba muy limpito. Jackie se reía mientras le limpiaba y sonrío más cuando le puso el pañal limpio. Cindy le levantó las piernecitas con una mano y le pasó el pañal por el culete con la otra, luego se lo sujetó bien fuerte con las dos cintas.
-¿Por qué quieres ir a la Mansión Largue, Jackie? –le preguntó Cindy mientras le tomaba.
-No me voy yo sólo, Cindy –contestó-. Te vienes tú también. Y Charlotte. Quiero que os vengáis a vivir conmigo. Vais a dejar ese piso que se cae a pedazos y os vendréis a vivir a casa.
Cindy tardó un momento en asimilarlo, y cuando lo hizo, se dio cuenta que no cabía en sí de la felicidad.
Abrazó a Jackie muy fuerte, lo apretó contra ella y lloró. No podía explicar cómo se sentía. De pronto, todos sus problemas estaban desapareciendo. Y todo se lo debía a ese niño que todavía llevaba pañales.
-Jackie… Yo… -empezó, pero no pudo seguir porque se le cortó la voz.
-No digas nada, Cindy –le contestó mientras él derramaba unas cuantas lágrimas que le caían por las mejillas-. Me habría puesto muy triste si no hubieses querido venir.
-¡¿Pero cómo no voy a querer irme a vivir contigo?! –le dijo mientras seguía abrazándolo-. Eres toda mi familia junto con Charlotte –de pronto, se acordó de su hermana y lloró más fuerte-. ¡Verás que contenta se va a poner cuando se lo diga! ¡Muchas gracias, Jackie!
-No… Gracias a ti, Cindy, por lo que me has ayudado toda mi vida. Te quiero. Y también a Charlotte. ¡Os quiero un montón a las dos! –se lanzó contra su pecho y siguieron llorando en silencio un rato más.
Esa misma mañana, había un camión en la puerta del edificio de Cindy, y unos hombres que cargaban sus pertenencias para llevarlas a la Mansión Largue.
Charlotte recibió la noticia también con un enorme entusiasmo. Estaba en brazos de Carla, que le había comprado un biberón y no dejaba de beber el agua que llevaba dentro porque estaba deseando estrenarlo. No paraba de preguntarle a Cindy cuánto faltaba para la hora de la merienda para poder tomarse ahí la leche.
Carla, por su parte, felicitó exhaustivamente a Cindy y la abrazó bien fuerte con un ‘Te lo mereces’ al oído.
Llegaron a la Mansión Largue a la hora de comer. Cindy llamó al antiguo equipo y todos se presentaron de inmediato. Les subió el sueldo un 30% en consonancia con Jackie, que fue quien lo propuso.
Llegaron y estaba todo por hacer, así que Cindy pidió una pizza. Era la primera vez que Jackie comía pizza. Charlotte no se lo podía creer, y Cindy le dijo que Jackie siempre había sido un bebé y los bebés no comían pizza. Se rieron mucho cuando Jackie se liaba para cortar el queso con los dientes.
Mientras los operarios descargaban todas las pertenencias de Cindy y Charlotte y las instalaban en la casa, ella y Jackie le enseñaron la mansión a Charlotte. Su hermanita estaba muy emocionada. Le encantó el jardín trasero con los columpios y la enorme sala de juegos. El problema era su habitación, que no existía.
Cindy le dijo que por ahora dormiría con Jackie en la suya, y que le iban a comprar una cuna. De momento, dormiría en la plegable y Jackie en la suya.
Esta mañana hacía ya tres semanas desde que se habían instalado definitivamente en la Mansión Largue.
Cindy se recoge el pelo en un moño y bosteza desde el balcón de la habitación de Karen Largue, que ahora es la suya. Debe quitarse la costumbre de llamarla todavía la habitación de su ex-jefa. Cuando se instaló allí, pidió que le comprasen un colchón nuevo.
A Charlotte por su parte, le han comprado una cuna nueva, una trona para comer, muchos pijamas de bebé y un chupete. El chupete se lo puso sólo una vez y no le gustó. Prefirió seguir con su dedo.
La cuna la pusieron en la habitación de Jackie. Los dos estaban encantados de dormir juntos todas las noches, y Charlotte estaba encantada de ser una bebita por fin. Cindy pensó qué pasaría cuando terminasen de construir la habitación de Charlotte en la última planta, junto a la de Jackie y la suya. Seguro que ambos no querían dormir separados y habría berrinche.
Jackie y Charlotte son ahora sus bebés. Cindy los cuida, les da de comer, los acuesta, les cambia el pañal… Tiene el doble de trabajo que cuando cuidaba sólo de Jackie, pero ella está encantada. Además, los dos pequeños juegan todo el rato juntos, por lo que a ella le permite relajarse más que cuando tenía que estar pendiente de Jackie en todo momento. Ahora tiene mucho más tiempo libre, lo mismo hasta retomaba sus estudios de interpretación.
Por otro lado, Jackie, al dejar de tomar teta, no ya no quería que lo llamasen bebé, y se enfadaba mucho cuando alguien lo hacía. Aunque siguiera llevando pañal, usando chupete, durmiendo en cuna y con un peluche, tomando biberón, comiendo en trona y todas esas cosas que lo hacían súper especial.
Cindy suspira de nuevo e inhala el aire frío de la mañana. Es feliz, a pesar de la muerte de su madre. Ha conseguido darle un futuro estable a su hermana. Se ha convertido en la jefa de la Mansión Largue; es la amiga y confidente de Jackie, tanto en la casa como en la empresa.
En la empresa, de hecho, Jackie ha cambiado totalmente la producción de Modas Largue. Ahora la empresa se llama simplemente Largue, ya que han dejado de dedicarse a la ropa. Parece que Jackie se quedó muy impactado cuando descubrió que había gente que le gustaba ser bebé pero que no podían serlo porque no encontraban cosas de bebé de su tamaño, según le dijo su hermana. También le dijo que los llamaban Adult Baby. Cindy no había oído hablar nunca de ellos. Creía que Jackie y su hermana eran los únicos que había en el mundo que quisiesen ser bebés. Se sintió un poco tonta por pensar que estaban solos.
De modo que ahora la empresa se llama simplemente Largue, y se encarga de hacer pañales, confeccionar ropa de bebé de todos los tamaños, hacer cunas, biberones, tronas, chupetes y demás artículos de bebé de mayor tamaño para la gente que quiere usarlos pero no puede porque los de bebé le están pequeños.
Jackie no quería que ningún Adult Baby del mundo se quedase sin un pañal o sin un chupete, de modo que envía sus productos a todos los países a un precio muy asequible.
Y la verdad es que el negocio no podía haber salido mejor. Todas las televisiones y los medios de comunicación del país se habían hecho eco del incidente de Jackie en la entrada del hotel, y habían empezado a hablar de fenómeno Adult Baby; de modo que volvieron a hacerse eco de la reinauguración de su empresa.
Se convirtieron en la empresa líder de productos Adult Baby. Les llovían las ofertas para confeccionar nuevo material, cada vez más parecido al de los bebés. Tenían cada semana varias entrevistas y reuniones para llegar a un mayor número de público.
Cindy se desperezó. El sol estaba ya en lo alto del cielo, iluminando toda la ciudad de Los Ángeles. Oyó por el comunicador que tenía en la mesita al lado de la cama que Jackie y Charlotte ya se habían despertado. Le decían que si podía ir a cambiarles el pañal.
Cindy sonríe, echa un último vistazo al amanecer y se dirige a la habitación de sus bebés.


FIN

9 de junio de 2016

Sobre la publicación del último episodio de Canción de Leche y Pañales...

Hola chicas y chicos!
Perdonad esta ausencia pero estaba de exámenes finales en la universidad. Y entre eso y el trabajo a veces cuesta sacar un hueco para actualizar el blog hehe
Hoy he tenido mi último examen, mañana me tomaré un descanso (creo que merecido porque llevo un mes que es un no parar) y este finde subiré el último capítulo de Canción de Leche y Pañales ¡¡¡Que nervios!!!
Espero que lo disfrutéis tanto como yo. Sé que la historia no ha tenido la publicación regular deseada, pero como os dije, al subir un índice tuve que adaptarme a él a la hora de hacer los cambios que necesitaba tras una segunda lectura.
Deciros también ha después de publicar Canción de Leche y Pañales me tomaré un descanso de historias largas. Me dedicaré a hacer algunas que tengo pendientes pero serán mucho más cortitas.
Nada más, ha sido un año genial a pesar de todo!
Me ha encantado conoceros a todos! :)
Un fuerte abrazo!
Recordad: este finde; último capítulo de Canción de Leche y Pañales!
:)

14 de mayo de 2016

Canción de Leche y Pañales - Capítulo 19



Esther



Había llegado temprano a Modas Largue. Fue un insulto que la llamaran para una reunión con tan poca antelación; la noche anterior. Había sido esa insolente de Alicia Sanders, la mano derecha de Karen Largue en la empresa. Pero ya se habían quitado a Karen Largue de en medio. Sin embargo, la reunión había sido convocada por la última persona que esperaban tanto ella como los demás miembros del consejo que ahora dirigían Modas Largue.
John Largue Jr. llegó a la empresa sin carricoche. Andando, flanqueado por Alicia Sanders y la que decían que era su niñera. Iba vestido sólo con la parte de arriba del traje, de manera que el pañal se le veía completamente. Los trabajadores de la empresa giraban sus cabezas sin disimular para verlo mejor. Subió en el ascensor junto con sus dos acompañantes y se dirigieron hasta el antiguo despacho de Karen Largue, el que iban a echar a suertes entre los actuales miembros del consejo para decidir quién dispondría de él. De todo esto le había informado Robert McKenzie cuando llegó a la sala de juntas.
-¡¿Cuánto tiempo se cree ese crío que puede tenernos aquí sentados esperándole como idiotas?! –preguntó en voz alta Evan Lincert.
-Eso sí es que puede hacerlo –apuntó Flotrh Vincent-. ¿Por qué estamos aquí sentados esperándole como idiotas?
-Porque la reunión la ha convocado junto con la ayudante de Largue –contestó Esther-. Deberíamos haberla fulminado a ella también.
-Ahora le estoy empezando a ver algunas lagunas al plan –dijo Gillbert.
-¡SILENCIO! –gritó Vincent-. Nos hemos librado de Largue y mi amigo el juez nos ha garantizado la protección –dijo. El niño este sólo querrá alguna participación en Modas Largue. Se habrá traído a la mano derecha de su madre para impresionarnos y a su niñera para que le cambie los pañales, pero en el fondo no es más que eso: un niño que todavía lleva pañales.
-En realidad, Sr.Vincent –dijo una voz a sus espaldas. Se giraron y en el umbral de la puerta estaba John Largue Jr. acompañado de Sanders y su niñera-, no quiero una parte del capital de Modas Largue. Quiero todo el capital. Y enseguida verá que me corresponde.
-Has perdido la cabeza, niño. Vuelve a meterla entre las tetas de tu madre, que es donde debe estar –le dijo Vincent-. Ah, no. Que está en la cárcel.
Esther cerró los ojos y apretó el puño. Tenía la sensación de que la situación iba a ser complicada, y el estúpido de Florth Vincent no iba a hacer sino empeorarla más.
-Voy a pasar por alto ese comentario, Sr.Vincent –le dijo el niño con pañales mientras avanzaba hacia la mesa, siempre flanqueado por las dos mujeres.
Llegó hasta el asiento que antaño ocupaba Karen Largue presidiendo la mesa, ahora vacío.
Chasqueó los dedos y su niñera lo tomó en peso y lo dejó cuidadosamente sobre el asiento. Se sentó pero su cabeza apenas llegaba a la altura de la mesa. Carraspeó y la niñera le subió el asiento para que al menos pudiera verles.
El hijo de Karen Largue llevaba el pelo lacio peinado por detrás de las orejas. El traje azul con rayas blancas de ejecutivo le venía grande y la corbata roja desentonaba con él, ya no digamos con el pañal. Tenía las mangas del traje demasiado largas para sus brazos, así que le colgaban bastante.
-Buenos días, caballeros –les saludó-. Y buenos días, señora –se dirigió a ella.
A Esther la pareció que esa falsa complicidad era el preludio de algo muy gordo que estaba a punto de venir.
-¡¿Qué diablos quieres, Largue?! –le preguntó bruscamente. Enseguida se arrepintió. Ese niño tenía 12 años y todavía llevaba pañales, usaba chupete, dormía en cuna y tomaba teta. Era muy caprichoso y tenían que ir con cuidado. Aunque no tenían nada que temer. Legalmente, la empresa ya no era suya. Había desaparecido su parte junto con la reputación de su madre.
-Vengo a informarles de un pequeño documento legal que quizá hayan pasado por alto -les dijo-. Alicia…
-¡Vuélvete a tu cuna, bebé! –le gritó McKenzie, que era la primera vez que abría la boca.
-¡Yo no soy un bebé! –le gritó Largue agitando sus puños y golpeándolos sobre la mesa-. Dejé de ser un bebé el día que metisteis a mi mamá en la cárcel, monstruos.
-¡Ooh…! ¿El pequeño bebecito echa de menos a su mamacita? –le dijo Gillbert en tono irónico.
-¡¡Yo no soy un bebé!! ¡Soy un niño! ¡Un niño mayor! –gritó saltando sobre la silla.
-¿Un niño mayor que lleva pañales? –le dijo riéndose Lincert.
-¡No adelantes conclusiones, estúpido! –le dijo Largue agitando los brazos.
Su niñera carraspeó. El bebé pareció recordar por qué había ido allí y volvió a sentarse en su asiento.
-Bien –dijo-. Como les decía, mi nueva ayudante ha encontrado un documento que creo que podría ser de su interés. Alicia, cuando quieras.
La antigua ayudante de Karen Largue se acercó hasta la mesa, puso su maletín encima y sacó un papel.
-Buenos días, señores –lo extendió frente a ella y comenzó a leer-. Por la presente, si en algún momento Karen Largue, de ahora en adelante la propietaria, se viera incapacitada para seguir ejerciendo su dirección sobre la empresa por alguna razón que no sea enfermedad o cualquier otra indisposición médica, el capital, no sólo de la propietaria sino de toda la empresa pasará de forma íntegra a su hijo John Largue Jr., de ahora en adelante el sucesor. Si el sucesor fuera menor de edad, la propietaria deberá elegir a la persona o personas que ella considere oportunas para ayudar a su hijo en la tarea de dirigir la empresa. Firmado John Large Sr., a fecha de tal tal tal y el notario tal tal. Aquí les paso una copia del documento para que la lean, caballeros – Sanders les fue pasando unas hojas a todos que leyeron en silencio, pues se habían quedado mudos.
Esther no se lo podía creer. El documento parecía real. Era auténtico. Todo lo que habían planeado tan cuidadosamente se iba al garete por ese papel.
-¿Qué me impide quemar este papel y decirle a seguridad que os expulsen de aquí? –preguntó Vincent.
-Nada –respondió Alicia-. Pero dudo que te hagan caso, ya que el abogado de la familia Largue ya tiene este documento y lo ha puesto en manos de un juez que no haya jugado contigo al mus en la cafetería de la universidad, Florth.
-¿El abogado de la familia Largue? ¿Y quién coño es el abogado de la familia Largue? –preguntó McKenzie.
-Yo –respondió Alicia.
-¡Esto es una tontería! –gritó Vincent-. Demostraré que esto es falso y os pondré a todos de patitas en la calle. Empezando por el bebé este. ¡Tendrá que usar un periódico como pañal!
-¡¡¡YO NO SOY UN BEBÉ!!! –gritó Largue subido a la mesa, con los puños cerrados y dando saltos.
Su niñera corrió hacia él.
-Tranquilízate, Jackie –le dijo mientras lo sujetaba delicadamente.
-¡NO! ¡No quiero tranquilizarme! ¡Me ha llamado bebé! ¡Y yo no soy un bebé! ¡No soy un bebé! –se tiró sobre la mesa bocabajo y comenzó a patalear-. ¡No soy un bebé! ¡No lo soy! ¡No lo soy! ¡No soy un bebé!
Su niñera sacó un chupete de su bolso y se lo metió en la boca en uno de sus gritos.
-¡No soy un bebé! ¡No soy…! –y se calló de repente. Empezó a chupar muy fuerte su chupete con los ojos abiertos
La niñera lo cogió en peso y lo tomó.
-Ya está, Jackie –le decía-. Shh… Ya pasó.
Los miembros del consejo se quedaron de piedra. ya lo habían visto berrear en la televisión cuando le estaba lloviendo comida, pero verlo en directo era muy diferente. Ese niño era un completo bebé.
El niño se giró se movió inquieto en sus brazos y se giró para mirarles a ellos.
-¡Mirad lo que habéis conseguido! ¡Habéis hecho que me moje encima!
Los cinco se intercambiaron miradas de vergüenza ajena. El niño chasqueó los dedos y su niñera lo tumbó sobre la mesa. Sacó de su bolso un pañal y se dispuso a cambiarlo.
Le levantó un poco la chaqueta del traje y le desabrochó las cintas del pañal.
-Bien, como habéis podido comprobar –decía mientras le cambiaban-, ahora soy el nuevo propietario de Modas Largue –su niñera le extrajo el pañal levantándole las piernas-. Voy a hacer un cambio drástico en la producción con la que abarataré costes, que no personal –le empezó a limpiar-. Voy a lanzarme hacia un mercado que dominaré pues la competencia será mínima y cuento con buenos asesores –le levantó las piernas y le pasó el pañal nuevo. Se lo sujetó con las dos cintas y Jackie se incorporó de un salto-. Por cierto, vosotros cinco estáis despedidos –dijo-. Creo que eso estaba claro. ¿Dije que no iba a abaratar costes de personal? Ups, mentí.
-¿Crees que vas a echarnos sin más? –le preguntó en tono amenazador Vincent.
Jackie Largue fue andando sobre la mesa hasta donde estaba él. Esther vio como la niñera se movía nerviosa.
-No es que lo crea. Es que acabo de hacerlo –dijo.
Vincent le miró con odio. Parecía que estaba a punto de lanzarse sobre él.
-Con lo que nos ahorraremos en vuestro sueldo, salvaremos la compañía de la ruina en la que la habéis dejado –dijo Alicia mirando sus papeles-. Además, servirá para subirle el sueldo a los trabajadores y volver a contratar a todos los que despedisteis. Con la nueva línea de producción no necesitaremos la mitad de las plantas del edificio, por lo que podremos alquilarlas y sacar un beneficio extra que terminará por sanear la empresa.
John Largue se había vuelto a su asiento.
-Así es –continuó Sanders-. Las cosas van a cambiar. Con vuestra salida se acaba un periodo de oscuridad en Modas Largue en el que, no voy a negarlo, también participó Karen Largue. Pero ahora  va a volver a ver la luz, porque no sólo vamos a hacer las cosas bien, sino que las vamos a hacer con justicia.
-Un gran discurso, Sanders –le dijo Esther, que estaba ya cansada de estar callada-. Pero podemos comprar de nuevo nuestra participación en la empresa y mantener nuestros puestos.
-No, no podéis –les dijo el bebé desde su asiento-. Resulta que ya he adjudicado vuestra participación a otras personas. Alicia, si eres tan amable…
Sanders le pasó un documento que Jackie Largue empezó a leer.
-Un 50% del capital de Modas Largue me lo reservaré para mí, Jackie Largue, para no tener un control total de la empresa y hacer que las decisiones se tomen siempre de manera democrática. Un 40% será para Cindy Sarahson, aquí presente, por haber demostrado su cariño hacia mí, cuidarme como a un hermano pequeño y ser amable y buena de corazón. Un 16% será para Alicia Sanders, aquí presente, por haberle mostrado una fidelidad exquisita a mi madre y ser digna tanto de su confianza como de la mía, por su profesionalidad y su buen hacer. Stuart Smiler y Betty Bennett recibirán ambos un 2% de las acciones por haberse percatado de las pérdidas de Modas Largue antes que nadie y ser unos grandes responsables del departamento contable. Finalmente, el 5% restante será para Charlotte Sarahson, por ser simplemente una gran personita que lo ha pasado mal y para augurarle un futuro en el que no le falte de nada –terminó de leer y levantó la vista-. No veo su nombre en este papel, caballeros. Será mejor que se marchen de aquí.

8 de mayo de 2016

Se acerca el final de Canción de Leche y Pañales...

Hola, chicas y chicos!
Pues sí, cómo habéis leído en el título se acerca el final de Canción de Leche y Pañales; de hecho, quedan sólo dos capítulos que serán publicados en breve... El penúltimo lo tendréis la semana que viene, y no tardaré mucho en publicar después el último.
Canción de Leche y Pañales es la historia más larga que he escrito hasta la fecha y en la que un mayor número de personajes han salido. Le tengo un cariño especial y espero que disfrutéis leyendo el final tanto como yo escribiéndolo.
Quería deciros que estos dos capítulos que quedan van a servir ambos de conclusión, para cerrar la historia desde el punto de vista de dos personajes diferentes. Si toda la historia está claramente influenciada por las novelas de Juego de Tronos: Canción de Leche y Fuego (de hecho el primer capítulo es un homenaje total a la primera aparición de Robert Arryn en los libros), en el penúltimo capítulo he querido hacer un homenaje al Sr.B, un adulto en un cuerpo de bebé que aparece en la serie Código KND (KND Los Chicos del Barrio en Latinoámerica). Si no habéis visto ese capítulo, os lo recomiendo. El Sr.B es un Adult Baby total. Lo tenéis en una entrada del blog, de hecho. De todas formas, tenéis al Sr.B en la foto de la parte derecha del blog :)
Una última cosa: ya he actualizado la página con la historia completa de Canción de Leche y Pañales. Así que ya podéis leer la historia hasta la fecha en un mismo sitio.
Nada más!
Nos leemos!

30 de abril de 2016

Canción de Leche y Pañales - Capítulo 18



Jackie



 Charlotte apagó la luz y Jackie se quedó abrazado a Ronnie, dentro de las sábanas, moviendo su chupete y pensando en la oscuridad. Pensaba en todo lo que le acababa de mostrar Charlotte. Le había enseñado un mundo completamente nuevo del que él no conocía nada en absoluto. Habían muchos más como él. Mucha más gente que llevaba pañales, usaban chupete o incluso dormían en cuna. Jackie siempre se había sentido único y la vez sólo por ser como era, pero conociendo a Charlotte y a todas las demás personas que le había mostrado, veía que eran como un pequeño grupo que tenían muchas cosas en común. Jackie quería conocerlos a todos. Era gente con la que podía encajar, como Charlotte. Eran bebés como ellos. A él no le interesaba todo eso de Adult Baby o Diaper Lover. Para él eran bebés.
Pero también había algo que le había entristecido. Jackie nunca se había dado cuenta de lo afortunado que era por tener todas esas cosas de bebé: pañales, bibes, cuna, carricoche… Pero había gente como él que no podían tener esas cosas porque eran muy grandes y ya no les cabían los pañales de bebés ni ellos cabían en las cunas de bebés. Y les resultaba muy difícil encontrar esas cosas de su talla. Eso ponía muy triste a Jackie. Ser bebé es genial. Es lo mejor del mundo. Y saber que había gente que no podía serlo porque no encontraba pañales de su talla lo entristecía mucho. Jackie llevaba unos días experimentando un sentimiento nuevo que no había conocido hasta ahora: la empatía.
Pensaba que bastantes problemas tenían ya algunos de esos bebés escondiendo su faceta por miedo a que la sociedad cruel los rechazase como para no poder experimentarla totalmente. Era muy injusto. Y había que hacer algo. Con ese pensamiento se dispuso a dormir, no sin antes palparse su pañal por fuera del pijama y recordarse a sí mismo lo afortunado que era.
Se despertó con un suave meneo en el hombro. Era Cindy. Lo zarandeaba delicadamente y le susurraba que ya era hora de despertarse, que iban a ver a su mami. Jackie se incorporó y miró hacia su derecha. Charlotte aún dormía abrazada a Mordisquitos. Cindy fue a despertarla también. Le tocó el hombro como a Jackie y le dio un beso de Buenos días en la frente. Charlotte se desperezó estirando sus bracitos con los puños cerrados y abriendo mucho la boca para bostezar. Cindy se incorporó y se apartó un mechón de pelo de la cara. Se dirigió hasta la cuna plegable de Jackie y le dio su biberón de leche calentita. Jackie lo aferró con sus manitas y comenzó a tomárselo. Cindy se dirigió hasta la cama de Charlotte y le preguntó cómo había amanecido.
-Tengo pipí –le contestó sonrojándose un poquito a la vez que se reía.
Cindy comenzó a cambiarle el pañal. La tumbó bocarriba y le bajó los pantaloncitos del pijama. Le desabrochó las cintas del pañal y se lo extrajo. Jackie miraba cómo le quitaban el pañal a Charlotte. En ese momento, ella lo miró. Jackie entendió su mirada y asintió mientras se tomaba el biberón.
-Cindy… -empezó Charlotte.
-Dime, cielo –le dijo su hermana mientras la limpiaba.
-¿Me puedes poner otro pañal? –le preguntó en voz bajita y muy rápido.
Pero Cindy la entendió. Y no puso ninguna cara de extrañeza.
-Claro que sí, mi vida –le dijo sonriendo.
Charlotte también sonreía, muy tímidamente, pero sonreía.
Cindy cogió otro pañal del armario y se dirigió hasta donde estaba Charlotte tumbada. Le levantó las piernas y le pasó el pañal por debajo. Luego le pasó la parte delantera entre las piernas y se lo sujetó con las dos cintas. Después la tomó en peso y le empezó a dar golpecitos cariñosos en el pañal.
-Ay, mi bebé –decía-. Que ya lleva pañalito de día.
La dejó sentada sobre la cama y fue hasta la cuna de Jackie. Lo sacó y lo puso sobre la cama de Charlotte.
-Venga, Jackie. Que ahora te toca a ti el cambio de pañal.
Le desabrochó los botoncitos del pijama y le extrajo con cuidado los brazos de las mangas. Jackie se pasó el biberón de una mano a otra para que Cindy lo tuviera más fácil. Después le sacó las piernecitas y Jackie se quedó desnudo a excepción del pañal. Cindy le desabrochó las cintas y le extrajo el pañal. Le levantó el culito tirándole hacia arriba de las piernas y comenzó a limpiarle. Todo esto mientras él se tomaba el biberón. A continuación, le volvió a levantar las piernas para pasarle el pañal nuevo por el culito. Cuando lo tuvo bien colocado, le pasó por la entrepierna la parte delantera del pañal y se lo sujetó fuertemente con las dos cintas adhesivas.
De esta manera, sobre la cama de Charlotte estaban ella y Jackie llevando los dos un pañal. Ella abrazada a Mordisquitos y él tomándose el biberón.
-Ooooooooh –exclamó Cindy con una ternura que Jackie no había oído nunca en su voz-. ¡Pero que monos que estáis! Esperad aquí que voy a por la cámara.
Volvió enseguida y cuando fue a echar la foto, Jackie le dijo que esperase, que no quería que el bibe le tapase la cara, y lo dejó a un lado. Charlotte hizo lo mismo con Mordisquitos y abrazó a Jackie. Éste, sorprendido en un principio, le devolvió el abrazo. Y mientras los dos miraban a cámara, Cindy sacó la foto.
-¡Pero que monos que salís! –exclamó de nuevo Cindy mientras veía la foto en la pantallita de la cámara.
Jackie y Charlotte se miraron, y él volvió a su bibe, que ya estaba casi vacío. Cindy tomó en peso a Jackie y a Charlotte de la mano y los llevó hasta la cocina. Allí, sentó a Jackie en una silla, le puso a Charlotte su tazón de leche con cereales y se preparó un café para ella.
Cuando acabaron los tres de desayunar, Cindy le dijo a Jackie que la secretaria de su mami, Alicia, iba a acompañarlos en su visita a la cárcel, que la había llamado anoche y tenía que decirles algo muy importante a los tres. Jackie asintió y a los diez minutos estaba vestido y esperando a Cindy junto a la puerta. Ella venía de darle las últimas instrucciones a Charlotte, que se iba a quedar sola.
-… Y si llaman al timbre, no abras. Miras primero por la mirilla y si es alguien que conoces entonces sí. No enciendas el gas. No cojas cuchillos… Y creo que eso es todo.
-No me has dicho que no queme la casa –Charlotte apareció detrás suya llevando sólo una camiseta y el pañal.
-Ah, se me olvidaba –contestó Cindy irónicamente, siguiéndole el juego a su hermana-. El extintor está en la cocina –hizo una pausa en la que le sonrió-. Ten cuidado anda.
Y salió con Jackie de la casa.
En el trayecto hasta la cárcel, Jackie iba sentado en la parte de atrás del coche. Miraba la carretera, nervioso y excitado, pues tenía muchas ganas de ver a su madre. Mientras, Cindy no dejaba de darle vueltas al hecho de haber dejado a su hermana en casa e iba pensando en voz alta.
-Que no abra la puerta, no encienda el calentador… Creo que se lo he dicho todo, y aún así, tengo la sensación de que me he olvidado de algo importante…
Llegaron a la puerta de la cárcel. Era un edificio rectangular con murallas muy altas y una alambrada de espino que coronaba la parte superior. Salieron los dos del coche. Alicia les estaba esperando en la puerta.
-Buenos días, Cindy. Hola, John –les saludó.
-Mejor Jackie –contestó él.
Alicia asintió.
-¿Pasamos? –dijo.
-Por supuesto –respondió Cindy.
Tuvieron que atravesar varios controles en los que todos fueron cacheados. Jackie se puso muy nervioso cuando le tocaban por la zona del pañal, avergonzado un poco de tener que llevar un pañal y ser un bebé en un sitio público, pero luego recordó que gracias a los periodistas de la prensa amarilla, todo el mundo sabía que llevaba pañales.
Llegaron a la sala de visitas y se sentaron en una de las mesas redondas que poblaban la habitación. Al poco, su madre apareció por la puerta del fondo, con una mono naranja, el pelo recogido en una coleta, esposada y flanqueada por dos guardias. Jackie se levantó para ir corriendo a darle un abrazo, pero Alicia lo sujetó.
-Espera un momento. Es mejor no hacer movimientos bruscos.
Su madre se acercaba, y al verlos, dirigió su mirada hacia él y sonrió. Se le escaparon unas lágrimas. Se sentó en la mesa y los guardias le quitaron las esposas.
-Tenéis quince minutos –dijo uno de ellos, y ambos se marcharon.
-¡Mi bebé! –dijo su mamá cuando se fueron.
Jackie se levantó y la abrazó. Ambos se cubrieron de besos por toda la cara, se abrazaron muy fuerte. Su madre, lo tomaba sobre su regazo y le daba golpecitos en su pañal.
-¡Aaaaay, mi bebé! –exclamó-. ¡Tenía tantas ganas de tenerte entre mis brazos! ¿Quieres teta, mi amor?
Jackie dudó un momento. Y esto le sorprendió, pues era la primera vez en su vida que no contestaba con un sí rotundo y feliz cuando su mami le preguntaba si quería teta. De todas formas, ya estaba mamando de su seno, succionando leche con sus labios pegados al pezón de su mami, así que ese pensamiento se le fue de la cabeza enseguida.
-Han tenido que darme un sacaleches para poder sacarme la leche durante estos días, porque las tetas me iban a reventar. Aunque últimamente parece que no producen tanta leche –le dijo a Cindy y Alicia.
Y era verdad. Jackie notaba las tetas de su madre más pequeñas de lo normal.
-Me alegro de verla, Karen –dijo Alicia.
-Y yo, señora –corroboró Cindy.
-No me llames señora, Cindy –le dijo su mami-. tengo entendido que mi hijo te ha nombrado jefa en funciones de la Mansión Largue.
-Así es, Karen –contestó Cindy. Jackie podía notar su voz un poco temblorosa-. Aún así, la última palabra la tiene siempre Jackie. Yo sólo intento darle los mejores consejos.
-Y muy bien que lo haces, Cindy. Y se nota que Jackie te escucha. Mi hijo no habría podido hacerlo sin ti. Y yo no habría podido elegir mejor a su niñera.
-Cindy es mi amiga –dijo Jackie sin despegar la boca de la teta, que estaba siguiendo la conversación, pues la teta de mami no la estaba disfrutando tanto como lo hacía antes.
-Bien, si podemos ponernos ya con el tema que nos ocupa… –dijo Alicia.
-Alicia es una mujer que vive para su trabajo, Cindy. Ya la irás conociendo –dijo su madre-. Y extraordinariamente bien que lo hace –añadió.
-Gracias, Karen –contestó. A continuación abrió su maletín y empezó a sacar papeles-. Bien, como ya sabemos, los únicos que tenían acceso a todas las cámaras de seguridad eran los miembros del consejo, cada uno de ellos controlaba una zona de las cámaras. Y como hemos perdido parte de la grabación de todas ellas, podemos afirmar que se trata de un complot. Y éste no tenía otro objetivo que desacreditar a Karen Largue. Que no haya imágenes en las cámaras de seguridad del día en el que asesinaron a Gertrudis y a Emma es la prueba de que cada miembro del consejo borró la parte de las cámaras que controlaba.
-¿Y la parte de Karen? –preguntó Cindy.
-¿Perdón?
-La parte de Karen. Las cámaras que controlaba ella. ¿Ahí no se ven pruebas de lo que pasó ese día?
-Las cámaras de Karen sólo están situadas en la planta en la que se encuentra su despacho. Y no la pisaron en ningún momento ese día.
-Qué lástima… -Cindy estaba decepcionada.
-Lo sé –Alicia continuó-. Sabiendo esto, podemos deducir que fueron ellos los que asesinaron a Gertrudis y a Emma, aunque no podemos demostrarlo, ya que la hora y la fecha de las cámaras de seguridad ha sido editada; y a ojos del juez y la fiscalía, no se ha producido ningún corte en la grabación, por lo que se puede deducir que durante esa parte de la grabación que ha sido borrada, fue cuando tuvo lugar el asesinato de Gertrudis y Emma.
-¿Cómo han editado la fecha y la hora de las grabaciones? –preguntó su madre.
-Al borrar una parte de la grabación, la hora que aparece en la pantalla sufre un corte. Lo que han hecho ha sido retrasarla, para que ese corte nunca se haya producido.
-¿No podemos demostrar que ha sido una manipulación? Por ejemplo, con los relojes de pared que hay por los pasillos. Si las cámaras los han grabado y éstos marcaban una hora distinta… -sugirió Cindy.
-Lo he pensado –contestó Alicia-. Pero he hablado con abogados y me han dicho que como mucho, eso podría considerarse una prueba circunstancial, ya que los relojes puede ser que vayan adelantados –hizo una pausa-. En cuanto a la muerte de Emma y Gertrudis, al no haberse encontrado el arma del crimen, el juez ha dictaminado que se mataron entre ellas por una discusión sobre fidelidad a la empresa que se les fue de las manos.
-¡¿Qué clase de gilipollez es esa?! –gritó su madre, que se movió y Jackie tuvo que volver a recostarse para seguir mamando, aunque ya lo hacía por inercia-. ¡¿De dónde ha salido ese juez?!
-He estado investigando. Se llama Cells Wolves. Tenía una sociedad hace unos años con Terry Gillbert y fue compañero de la universidad de Florth Vincent. Está untado hasta las cejas.
-¡Me cago en todo! –gritó su mami de nuevo.
Jackie también estaba furioso. Dejó de tomar teta y se sentó, aún sobre el regazo de su madre, para escuchar más atentamente.
-También he descubierto cual ha podido ser el móvil causante de todas estas desgracias contra su familia, Karen.
-¿No es suficiente con el odio que tiene a mi familia Florth Vincent? –Preguntó irónicamente mientras se guardaba la teta.
-El día que aparecieron los cadáveres de Emma y Gertrudis, fui a casa de ambas para darles el pésame a sus familias en nombre de Modas Largue. Y lo que pasó en casa de la última me dejó fría. Fui recibida de malos modos, me dijeron que Gertrudis odiaba a la familia Largue por tenerla como una esclava trabajando y por no haberle subido el sueldo ni un centavo durante todos sus años de servicio. Me dijeron, y aquí viene lo gordo, que lo mejor que pudo hacer Gertrudis fue traicionarla y decirle a Florth Vincent que su hijo todavía llevaba pañales, usaba chupete, dormía en cuna y… Bueno, todas esas cosas… Y que eso hizo que los miembros del consejo trazasen todo el plan de obligarte a mostrar a tu hijo en público. Ellos querían organizar un disturbio para que la verdadera faceta de Jackie saliese a la luz, pero que de eso te encargaste tú despidiendo a todos esos trabajadores que montaron el piquete en la puerta del hotel.
Jackie estaba realmente furioso. Esa panda de gente había arruinado a su madre, la habían separado de él y casi habían destrozado toda su vida. Sentía su sangre hervir.
-Quiero verlos fuera. Fuera de la empresa de mi familia, fuera de mi vida. Y quiero sus cabezas. Empezando por la de Vincent.
¿Quién había dicho eso? Jackie se sorprendió. ¡Un momento! ¡Había sido él! ¡Esas palabras salieron de su boca! ¿No era genial?
-Hay una posibilad –dijo Alicia mirando a su madre-. He estado rebuscando en los papeles de Modas Largue y he descubierto la solución –sacó un papel de su maletín y lo puso de manera que su madre pudiera leerlo-. Es un documento de John Largue Sr. y firmado por un notario, lo que le da validez legal, que establece que en el caso en el que su mujer no pudiese seguir al frente de Modas Largue, la empresa pasaría directamente a manos de su hijo Jonh Large Jr. y éste dispondría de todo el capital de la misma para hacer uso como considere oportuno. Y en el caso de que su hijo fuese aún menor de edad, éste podría disponer de alguien de confianza elegido por Karen Largue para que le ayudase en la tarea de dirigir Modas Largue.
-¿Mi ex-marido ha firmado eso? –se extrañó su madre.
-Sí, señora –respondió Alicia-. Es evidente que sabía que algo así podría pasar más pronto que tarde y quería asegurarse de que teníais las espaldas cubiertas.
Su madre parecía muy feliz. Increíblemente feliz. Y Jackie también. El cúmulo de emociones que acababa de sentir hizo que se hiciese pipí encima. Pero no le importó en ese momento. Ya le cambiarían el pañal luego. Lo importante era que podría deshacerse de todos los que casi le arruinan la vida.
-¿Dice ahí algo de que no pueda elegir a dos personas para que aconsejen a mi hijo para dirigir la empresa? –preguntó su madre.
Alicia lo leyó por encima.
-No, señora.
-Bien, porque quiero que seáis vosotras dos –hubo una pausa en la que Alicia y Cindy miraron a su madre-. Alicia ha demostrado que está más que capacitada para dirigir una empresa. Mirad toda la tierra que ha movido para salvarnos el pellejo, se lo merece. Y seguro que le dará a mi hijo los mismos buenos consejos que me ha dado a mí. Y Cindy es como una segunda madre para Jackie. Pero más que eso, es como su hermana, su confidente… Pero más importante que eso: es su amiga y se quieren. Confío en que sepa llevar siempre a mi hijo por el buen camino y que le dé un toque de atención cuando se desvíe del mismo para que no cometa los mismos errores que ello, como en el caso de Gertrudis.
Acordaron un nuevo reparto del capital de Modas Largue, ya que Jackie quería repartirlo entre las personas que a su juicio lo merecían. Él se limitó a decir  para quiénes quería que fuera, y su madre, Alicia y Cindy a darle el visto bueno. Sobre todo, estas dos últimas.
Se despidieron de su madre. Jackie le da un fuerte abrazo y promete venir a verla en cuanto pueda. Ella le dice que no es necesario. Que no le gusta que la vea así. Que sea muy bueno y que cuide de todo. Que ya no es el bebé que era, que ya es mayor.
-¡Yo no quiero dejar de ser bebé! –le dice mientras la abraza.
-Y no dejes nunca de serlo, mi amor. Pero ahora la gente te tiene que ver fuerte. Vas a entrar en un mundo difícil, y tienes que estar preparado.
Durante el trayecto de vuelta al piso de Cindy, Jackie no dijo nada. Iba en silencio pensando. Había algo que se le escapaba y no conseguía saber qué era. Cindy tampoco decía nada. Conducía en silencio, aunque Jackie sabía que estaba muy feliz.
Llegaron al apartamento, y al abrir la puerta, Charlotte se les echó encima.
-¡¡Cindy!! ¡¡Por fin habéis vuelto!! –y abrazó a los dos.
-¡Claro que sí, Charlikity! –contestó Cindy mientras le revolvía el pelo-. No hemos estado fuera tanto tiempo.
-¡Pero tengo pipí en el pañal y no había nadie para cambiarme! –y pegó la cabeza al cuerpo de Cindy y empezó a llorar.
-¡Oooh, Charlikity…! –Cindy se puso de rodillas para estar a su altura y la abrazó-. ¡Eso era lo que se me olvidaba! Ahora que llevas pañal, no te puedes quedar sola, mi vida. Necesitas a alguien para que te cambie. Pero no te preocupes, mi amor, que a partir de ahora no te voy a dejar sola nunca.
-¿Me lo prometes? –le preguntó Charlotte haciendo pucheros.
-Te lo prometo, mi vida –afirmó Cindy mientras levantaba la mano a la altura de su cara, en un gesto muy solemne-. Ale, vamos a cambiarte ese pañal, que mi bebecita tiene que estar sequita –y se fue de la mano con ella hacia su habitación.
-Eeeeh… -empezó Jackie-. Yo también tengo pipí.
Cindy rió.
-Pues venga, mi otro bebé –y lo cogió también de la mano-. Vamos a cambiarte a ti también el pañal, que mis bebecitos tienen que estar sequitos.
Cindy los cambió. Luego les dio la comida. Se comportaba con Charlotte como si fuera una bebé como Jackie: le dio de comer, le hizo mimitos, la tomó… Después pasaron ella y Jackie toda la tarde juagando sobre la alfombra del salón. Era la primera vez que tenía una amiga de su edad con la quien jugar. Cindy los cambió de pañal, les dio la cena y luego vieron los tres una película abrazados sobre el sofá. Cuando llegó la hora de dormir, Cindy llevó primero a Charlotte a su cama y luego a Jackie a su cuna. Les volvió a cambiar el pañal a los dos, y no fue hasta que Cindy le dijo a Charlotte que esos pañales se le iban a quedar pequeños enseguida cuando Jackie se acordó de lo que se le había escapado hasta ese momento.
Sonrió y dejó que Cindy le cambiase el pañal.